Religión y Conocimiento

La religión es una forma de acercarse a la realidad a partir de la fe, de la transmisión de mensajes iluminados que no están basados directamente en la experimentación pero que tienen el suficiente sentido común como para organizar una sociedad. Desde este punto de vista es una forma de conocimiento, una fase previa y más rudimentaria que otras, como el método científico.

Ateismo 2.0

He sido un ateo combativo, he tenido mis momentos intelectualmente agresivos con los creyentes e incluso con los que apenas dudaban. Supongo que es una fase por la que hay que pasar para librarte de una educación basada en lo religioso, uno no puede sacudirse todo ese bagaje sin algo de confrontación. Pero creo que ya superé esa etapa.

Y hoy mismo he visto el video de Alain de Botton, un intelectual suizo, acerca de como plantear el ateismo, un Ateismo 2.0.

Me parece una charla sencillamente brillante. No podemos menospreciar todo lo referente a la religión y tratar con aire de superioridad a los creyentes, podemos reconocer todo lo bueno que ésta pueda tener, acerca del sentimiento de comunidad, de la disciplina, del perdón, de “saber mirar a la luna para darnos cuenta de lo insignificantes que somos”. Y aunque el fin último simplemente no nos lo creamos y otros muchos aspectos nos provoquen cierto repelús, nuestra postura debería ser la de un “desacuerdo educado” y en la medida de lo posible evitar discutir los temas espinosos que formen parte de la libertad de pensamiento de cada uno. Si nos enfrentamos que sea por lo cosas realmente serias, como el adoctrinamiento infantil, la injerencia de la Iglesia en el Estado, etc.

Algunos peros a este planteamiento se pueden poner, pero como visión me parece acertadísima.  

Había oído hablar del Alain éste pero no lo conocía. A partir de ahora le voy a hacer un estrecho seguimiento, me ha caído bien…

Formas de vida

A veces levanto la mirada y veo a mi alrededor a decenas de personas frente a pantallas de ordenador y me siento ridículo. Me dan ganas de salir al bosque que tenemos al lado, ponerme un taparrabos, fabricarme un arco y unas flechas y salir a cazar bisontes, que es lo que los seres humanos hemos hecho la mayor parte de los  últimos 200.000 años.

Son sólo líneas

Hablando de Pareidolia en el post de ayer, me he dado cuenta que este fenómeno psicológico no sólo tiene consecuencias chistosas en lo referente a lo “misterioso” y lo “religioso” (en eBay se llegó a vender un sandwich de queso con la cara de la Virgen María en él), sino que afecta a la Ciencia misma.
Me refiero los análisis matemáticos que tratan de predecir tendencias en la evolución de cualquier tipo de variable.



Líneas que se mueven, que parecen decirnos algo con sus subidas y bajadas, creemos ver patrones en ellas, creencias reforzadas por espejismos revestidos de complejos cálculos estadísticos. Pero no hay que olvidar que estas representaciones de la realidad, que los seres humanos utilizamos desde hace apenas un par de siglos, no son más que burdos intentos de simplificar realidades tremendamente complejas.


¿Estamos viendo la cara de Jesucristo en unas líneas?

Caras en las Nubes

Aquí va la noticia que me encontré hace poco en una web de “Misterios”: “Cara de un hombre vista en las nubes antes de morir“. La hermana del difunto tomó incluso una foto de la nube mientras su hermano, todavía no difunto, volaba de una parte a otra de Australia. Murió unos días después de un ataque al corazón. Ahí va la foto:

“Alguien más grande que nosotros sabía que algo iba a suceder”, dijo la hermana. 
La Pareidolia es el proceso psicológico que asigna significado a un estímulo. Vamos, que es el que nos hace ver la cara de Jesucristo en una tostada, rostros de difuntos en humedades de la pared, caras de hermanos en las nubes, mensajes ocultos en discos de vinilo reproducidos al revés o, como me pasaba a mi de pequeño, diversos personajes en el estrucado de la pared.
El famoso Test de Rorschach se basa en este mecanismo mental, y tiene como fin que las personas que no son capaces de comunicar sus sentimientos los proyecten en unas imágenes que en principio no tienen ningún significado.

Este proceso mental es muy conocido, aunque no sepas que se llama Pareidolia, muy fácil de entender, pero aun así muchas personas todavía siguen prefiriendo creer que hay algún mensaje oculto en lo que no son más que coincidencias.

De sermones y quitar lo bailao

Según Roy F Baumeister, resistir los impulsos, pensar en el largo plazo más que en el corto, es la clave de la felicidad, consejo que defiende en su libro “Willpower: Rediscovering Our Greatest Strength”.


Diferentes estudios muestran como en promedio las personas que tienen más autocontrol y poder de voluntad acaban teniendo mejores resultados académicos, profesionales e incluso sentimentales. 


El clásico experimento de los 60 en el que se ofrecía un dulce a un niño en el momento o dos si esperaban 15 minutos los clasificaba entre los que no podían resistirse a la gratificación instantánea y los que se aguantaban las ganas para doblar la ración. En seguimientos posteriores a estos últimos les iba mejor, y otros experimentos han corroborado que este factor es un importante “predictor” de la cosa de la vida.


Lo bueno es que parece que esta estoica capacidad puede entrenarse: cuida tu dieta, no trates de hacer demasiadas cosas al mismo tiempo, sigue rutinas, evita ponerte en el camino de la tentación…





Desde luego lo del tipo este suena a sermón dominical, que parece que nos está hablando un jesuita, pero la verdad es que tiene sentido. Es una putada que no haya un estudio que diga que vivir al límite, dejarte llevar por los deseos, la lujuria y la gula sea lo mejor para ti y para los tuyos…


Así que mejor buscamos, una vez más, el termino medio.

Química de Casinos

Cuando un átomo de oxígeno y dos de hidrógeno, gases ambos a temperatura ambiente,  se unen aparece un nuevo elemento, el agua, tan mágico, tan importante para la vida. El todo es diferente a la suma de las partes.

A riesgo de volverme algo cursi, las palabras también consiguen esta magia. El efecto que se consigue combinando con maestría las palabras “aprender”, “diecinueve” y “noches” es inesperado:

“…tardé, en aprender
A olvidarla, diecinueve días
Y quinientas noches”


Por no hablar de lo que no puede hacer nadie más que Joaquín Sabina: que la palabra “Torrelodones” suene elegante, majestuosa, en una canción de amor.

“Y, fui, tan torero,
Por los callejones
Del juego y el vino,
Que, ayer, el portero,
Me echó del casino
De Torrelodones.”


Grande Sabina…


Átomos del Pensamiento

Mis últimas entradas hacían referencia a los memes y a la inabarcable cantidad de información que existe. Pero, realmente, ¿cuánto de lo que nos rodea es único, no es una mera adaptación de una idea anterior?
¿Sería posible crear un “ingenio” capaz de escanear toda la información de la Red y ofrecer un “Mínimo Común Múltiplo” de las ideas, los “memes primigénios”, sobre los que se sustenta cualquier otra idea?

Sobredosis de información

La información que corre por la Red sobrepasa en un número inimaginable de veces la cantidad que cualquier persona sea capaz de asimilar. Van apareciendo herramientas que permiten filtrar información, resumirla, interpretarla, pero siempre tendremos el riesgo de quedarnos en la superficie, acudir a las que corroboran nuestras creencias, perdernos lo que realmente es nuevo o de valor.