Desnudos y progreso

 Hugh Hefner fundó la revista Playboy porque vio que a principios de los años 50 en Estados Unidos no existía la revista que él quería leer.

De joven le pilló el gusanillo de trabajar en los medios de comunicación, ya que llevaba la revista de su Universidad. Luego entró a trabajar en la revista Esquire, su trabajo soñado, ya que era la revista que le había cautivado durante años. Pero esta revista había cambiado, se había vuelto más aburrida, y dejó el trabajo.

Después de esta decepción, y tras trabajar en un sitio rutinario, es cuando decidió intentar crear su propia revista.

Para entender los desnudos, la parte más provocadora de la revista, es necesario entender el contexto de represión sexual que existía en la época, a la vez que la sociedad se abría más hacia el reconocimiento de la libertad de expresión. Pero más allá de los desnudos, la revista fue también una plataforma en la que se podían expresar ideas liberales, en las que se entrevista a Malcom X o a Luther King (por cierto, por el escritor que luego publicaría el libro “Raíces”).

Hoy en día nos puede parecer denigrante cómo se utilizaba la imagen de las mujeres para vender, cómo se las utilizaba como objetos. Pero, una vez más, el contexto. Romper con las normas, con el pasado, con lo establecido, no es algo que siempre pueda ser “limpio”, lo normal es que se produzcan efectos colaterales de los que uno no se siente orgulloso.

En todo caso, Playboy fue un síntoma de una época de liberación, de avance, de progreso.

Otra vez

Los sondeos indican que Trump no va a ganar las elecciones. Incluso la proyección de Nate Silver dice que Biden tiene un 73% de probabilidad de ganar.

El problema es que la proyección de Nate Silver en 2016 a favor de Hillary Clinton era del 71%. Y era la que peor la ponía, el resto de los sondeos daban más de un 90% de probabilidades. Y ganó Trump.

Yo, sin números de por medio, sin haber hecho ningún análisis concienzudo, me da que va a ganar Trump otra vez.

Por desgracia.

Entender el contexto

Mi hijo de trece años está leyendo “20,000 leguas de viaje submarino”. En uno de los párrafos, el narrador cuenta que los pasillos del submarino estaban iluminados con luz eléctrica.

Para entender debidamente el libro hay que recordar que la luz eléctrica todavía no era algo habitual en aquella época. Diversos inventores habían desarrollado varios tipos de bombillas, pero no fue hasta unos diez años después que Edison tuvo éxito al comercializarlas. Así que esa línea de “pasillos iluminados eléctricamente” era una visión comparable hoy a la de ordenadores cuánticos, o viajes a Australia en dos horas.

Tener presente el contexto ayuda a disfrutar más las historias que lees, y a entender mejor su significado.

Supervivencia por guapos

Los perros adoptaron hace decenas de miles de años una estrategia evolutiva basada en lo monos que son cuando son unos cachorritos. No hay una única explicación para nada en la vida y, además de las caritas de pitiminí que nos ponen, su supervivencia está vinculada a más factores, pero este de lo guapos que se nos ponen es uno de los factores más importantes. Imagínate a un ser humano hace 50.000 años, encuentra unos cachorros de lobo, tan monos ellos, tan juguetones… La estrategia de los gatos es parecida, aunque ellos dejan de ser juguetones en cuanto se hacen mayores.

Pero en ambos casos, perros y gatos, durante miles de años tenían una función: ayudar con el ganado, proteger a la familia, cazar ratones… Los perros, y hasta los gatos, se lo tenían que currar. Sin embargo, en el último siglo ese servicio que las mascotas daban ya no tiene sentido. No hay ratones en los pisos, el perro no tiene que cuidar a las ovejas o protegerlas de los lobos, y en cuanto a perros guardianes… la mayoría de los perros que viven en las casas se asustan al menor ruido.

Entonces, ¿qué ha pasado? Que somos los humanos los que nos hemos convertido en mascotas de los perros y los gatos. Los alimentamos, los paseamos, les damos atención médica…

Son los putos amos de las estrategias evolutivas. 

Ciclos

 Messi ha sido el mejor jugador del mundo. Lo ha sido, ya no lo es. Está en declive, el equipo que le rodea no le acompaña. Como madridista que soy, esto es un alivio, nos lo ha hecho pasar mal durante más de una década. Aunque a nosotros no nos ha ido nada mal, la verdad.

Se acaba un ciclo, porque nada dura para siempre. Lo mismo sucede con cualquier otra cosa, en nuestras vidas personales, en las empresas, en las sociedades. Cuando estamos en medio del ciclo se nos olvida que es sólo una situación temporal y nos dejamos llevar por la sensación de que nuestra realidad es normal y durará para siempre.

Así que me temo que el Barcelona lo va a pasar mal unos añitos, la transición a un mundo post-Messi va a ser dura.

Ciclos is now live.

What’s next?

Post address
View PostCopy Link
Always show pre-publish checks.

Estamos en movimiento

Interesante artículo sobre cómo construir una compañía invencible. La necesidad de re-inventarse continuamente es algo estresante pero es cierto que en el entorno en el que vivimos, con continuas innovaciones y multitud de competidores, lo que le funciona a una empresa sólo funciona por unos pocos años, hasta que una nueva innovación o un nuevo competidor te sorprende con algo nuevo.

Los trabajadores tenemos que asumir este contexto. La tendencia a buscar cierta estabilidad, sobretodo cuando empiezas una familia y tienes hijos, está en contradicción con este ecosistema salvaje en el que nos toca vivir.

Mejor asumirlo que frustrase con ello.  

Efectos y consecuencias

Los lobos desaparecieron del Yellowstone en 1926. Durante muchos años los visitantes del parque podían matar los animales que quisieran y los lobos eran una de las presas favoritas. Cuando los lobos desaparecieron la poblaciones de ciervos crecieron de forma desmesurada, arrasaron con las plantas y árboles, el terreno se erosionó e incluso los ríos cambiaron de curso. Las condiciones de todo el parque empeoraron. En los años 90 los lobos empezaron a ser reintroducidos en su ecosistema.

El cambio de un depredador provocó un desequilibrio de todo el parque. 

Agazapados en junglas mentales

Hiroo Onoda fue un soldado japonés que, siguiendo órdenes, se ocultó en una isla filipina para destruir las instalaciones y las comunicaciones del enemigo.

Era 1944, meses después el ejército japonés abandonó la isla pero este soldado, junto con otros tres, siguieron luchando. La guerra acabó pero ellos no lo creyeron, y siguieron luchando. Uno de los soldados decidió entregarse en 1950, seis años después del final de la guerra. Los otros tres siguieron ocultos, matando aldeanos (se estima que unos 35). El ejército filipino abatió a otro de los soldados en 1954, y a otro más en 1972. Por fin, en 1974, con la intervención de su antiguo jefe, decidió entregarse.

La historia de Hiroo Onoda puede parecer extraordinaria, pero historias parecidas ocurren a nuestra alrededor todos los días. No tan extremas, con soldados ocultos en la jungla por décadas, pero sí de cerrazones mentales que duran años y años, personas que peses a las evidencias que se les presentan siguen parapetados en sus convicciones, en sus obsesiones, en sus extremismos. La negación del cambio climático, la fragilidad de las creencias religiosas, las conspiranoias…

Hay mucha gente agazapada en las junglas mentales.

La inercia de las malas decisiones

Las grandes organizaciones tienen su personalidad. Están compuestas por miles de personas, cada una con su individualidad, pero llega un momento que las nuevas personas que entran son diferentes a las personas que salen. Y esa nueva generación normalmente es diferente a la que salen.

Al crecer, la organización se convierte en una máquina burocrática, con más niveles de decisión, menos control por cada uno de los empleados, menos responsabilidad por sus propias acciones. Y las nuevas personas que se contratan están más adaptadas a este entorno burocrático.

La empresa es diferente, el perfil de las personas que lo componen es diferente, las razones por las que la empresa fue exitosa en su momento desaparece.

La empresa es otra, y la inercia de las decisiones, si el viento sopla hacia el lado equivocado, puede empujar hacia un horizonte oscuro.

A palo seco

 Los negacionistas del cambio climático no niegan que el clima cambie, lo que niegan es que este cambio sea causado por el ser humano.

Y tienen razón en que la relación causa-efecto del impacto del ser humano en el clima no está probada. Y es que las relaciones causa-efecto son muy escurridizas, no es fácil distinguirlas de simples, inconexas, correlaciones.

Pero ahí es donde interviene el sentido común. Muchas veces no hace falta una demostración científica para entender que algo está relacionado con algo. De la misma forma que un niño hace diez mil años entendía que la cosa de respirar tenía algo que ver con lo de no morirse, sin método científico y herramientas estadísticas a su disposición, nosotros tenemos que entender que en las últimas décadas hemos afectado el medio ambiente a una escala que, probablemente, está teniendo un impacto en un medio ambiente.

El sentido común, así, a palo seco, tiene su utilidad muchas veces. Utilicémoslo.