Confusiones

 Las organizaciones pierden agilidad con el tamaño. En cuanto crecen se fragmenta la responsabilidad, se pierde de vista el impacto, se incrementa la burocracia.

En el contexto de nuevas tecnologías, que permiten el desarrollo de nuevas formas de colaboración, de incremento de la complejidad, tanto en la gestión como en el mercado, de la importancia de la innovación, por su frugalidad y lo rápido que es copiada, la supervivencia de las empresas depende de como estructuran sus organizaciones pero todavía no existe un modelo claro, los gestores todavía basan sus decisiones en mentalidades del pasado, saben que algo no funciona pero no atinan con las teclas para arreglarlo.

Feudalismo Multi-nacional

Amazon, Apple, Coca-Cola, Shell, Ford, Toyota, Unilever, Accenture, ExxonMobil, IBAM, Microsoft, Glencore, Samsung, Nestlé, Google, Vodafone, McDonald’s, Alibaba, Facebook…

Todas estas empresas son multinacionales, con un producto interior bruto mayor que el de muchos países. Como el término “multi-nacional” indica, son organizaciones que van más allá de las fronteras de los países de los que surgieron, con el tiempo el centro de todas ellas se difumina, decisiones empresariales que las hacen gravitar hacia los lugares con impuestos más laxos, la fuerza de trabajo se distribuye hacia los lugares con mano de obra más barata, los países rivalizan por obtener sus inversiones, sus innovaciones afectan al desarrollo de una región, de una nación, de todo el planeta.

Sin querer caer en razonamientos conspiranoicos, la realidad es que la gestión de estas empresas no se rige por principios democráticos, sino por principios de propiedad privada. Todo el extraordinario poder que estas empresas poseen no está regido por principios relacionados con el bien común, sino con principios relacionados con la maximización del beneficio.

La sensación es la de vivir en una nueva versión de feudalismo en la que unos oligarcas tienen todo el poder y el resto somos siervos que contribuyen a su riqueza.

El equilibrio está en un lado

El documental “El Desafío: ETA” no trata de ser equidistante, cuenta claramente el horror que este grupo terrorista generó durante 50 años, dejando hablar a algún que otro simpatizante de ETA pero para dejarlos en evidencia más que para tratar de entender su punto de vista.

Y me parece bien. Porque no se puede ser equidistante con algo así, aquí han habido claramente buenos y malos, aunque a los buenos se les fuera la mano, que se les fue. Pero a pesar de las barbaridades de ETA, los buenos contuvieron instintos oscuros y consiguieron re-encauzar la lucha contra el terrorismo de forma ejemplar, de una forma que otros países no hubieron hecho o no han hecho.

Chapeau por la sociedad española en esta lucha. Y chapeau por la Guardia Civil, un cuerpo de seguridad que ha evolucionado hasta convertirse en una organización excelente, a pesar de un pasado no tan ejemplar, a pesar de todo el dolor que han tenido que sufrir.

Chuck Norris vs Mortadelo

En 1988 3 miembros del IRA fueron tiroteados en Gibraltar for fuerzas especiales británicas. Los terroristas tenían la intención de realizar un atentado, las fuerzas británicas los emboscaron en una gasolinera, los terroristas iban desarmados y no encontraron bomba alguna en su coche.

Rafael Vera, Secretario de Estado de Interior por aquel entonces, lo pone como ejemplo de cómo se las gastaban los británicos, en contraste con el revuelo que montamos en España con las cosas del GAL, según cuenta en el documental “El Desafío: ETA”.

Otro ejemplo que puede venir a la mente es el de la operación que mató a Bin Laden, aprobada por un líder tan carismático como Obama. Un grupo de operaciones especiales, invaden el territorio de un país más o menos aliado, Pakistán, con el objetivo de matar al terrorista más odiado del mundo. Acto seguido lo anuncian a bombo y platillo y aquí no ha pasado nada.

En el país de Harry el Sucio, Chuck Norris, Charles Bronson, Bruce Willis y Tarantino, estas formas de actuar están asumidas, son esperadas, son despachadas sin mucha autoreflexión.

En España por lo menos tenemos la dignidad de reconocer la incomodidad de este tipo de acciones, pero no sé si es más por una mezcla de vergüenza por lo mortadelo-filemonesco de lo que supuso el GAL, por no reconocerlas abiertamente como lo hacen sin reparos los británicos o americanos, o por las dudas morales que dejan.  

Banalidad del mal

Hannah Arendt fue una filósofa, alemana y judía, uno de los más importantes “pensadores políticos” del siglo XX.

Acuñó el término “banalidad del mal” en sus escritos sobre el juicio a Adolf Eichmann, uno de los principales organizadores del Holocausto. Lo que sorprendió a Hannah durante el juicio es que Eichmann no era el monstruo que esperaba, sino una persona que había formado parte de un engranaje, un burócrata que ejecutaba las órdenes que se le impartían, sin cuestionarlas, más por el afán de aceptación, de formar parte de algo más grande que él, que por creencia en los fines que se buscaban.

El sentimiento de grupo es una fuerza poderosa. Expandir el sentimiento de grupo, entender que todos somos parte de la misma historia es clave para dejar de hacernos daño los unos a los otros.

La lotería del Universo

Según la teoría del Big Bang, todo el Universo se originó a partir de un único punto, del tamaño de una pelota de fútbol, punto que condesaba toda la materia y la energía, punto que es el ancestro de todos los átomos de nuestro cuerpo. Es sólo una teoría, no es algo irrefutable, y deja muchas puertas abiertas. ¿Qué había antes? ¿Han existido más Big Bangs?…

¿Por qué estoy dispuesto a creerme una idea tan absurda e incompleta como ésta y no me creo que haya un ser superior que haya guiado todo el proceso? Es una pregunta que podría hacer un creyente, animado por las debilidades de teorías aparentemente muy especulativas.

Pues porque aunque las teorías sobre el origen del Universo puedan tener debilidades y flecos, es normal que el ser humano no sea capaz de responder con exactitud todos los misterios del Universo. Por lo menos por ahora. El conocimiento evoluciona por acumulación y si hoy no somos de responder algo con precisión tengo la certeza de que seremos capaces de encontrar la respuestas mañana. Si la teoría del Big Bang no es correcta, tarde o temprano alguien vendrá con una idea mejor, que se ajuste mejor a la realidad que observamos, en lugar de aceptar dogmas originados hace miles de años en unas sociedades diferentes a la nuestra, dogmas que han sido arbitrariamente manipulados a lo largo de los siglos.

Porque tratar de encontrar una respuesta, por incompleta que pueda ser, es mejor que renunciar a entender algo, usando el “comodín mental” que supone rellenar los huecos de nuestro conocimiento con dioses y supersticiones.

Porque a pesar del vértigo que puede suponer entender que la vida es un accidente, que en principio no tiene sentido, me siento afortunado porque me ha tocado la lotería de vivir y quiero disfrutarlo mientras pueda, sin caer en la tentación de utilizar el placebo de la religión.

Justicia vs Eficiencia

La Democracia se extendió por el mundo durante el siglo XX. Es el sistema político predominante en Europa, América y Oceanía, está bien representado en África y Ásia.

Si se ha extendido durante este tiempo no es tanto por su “justicia”, por los valores que defiende, sino por su eficiencia. La democracia promueve la estabilidad a través del consenso que promueve, la estabilidad favorece el crecimiento económico, y así, todo el mundo feliz.

Hasta que llegue otro sistema más eficiente.

La mayor amenaza para los sistemas democráticos hoy en día es la eficiencia de China. La “justicia” no esté entre sus prioridades aunque es innegable el desarrollo de índices de desarrollo humano, como la esperanza de vida o la educación, se han incrementado notablemente durante las últimas décadas, pero ha sido más un efecto colateral o necesario para otros objetivos que un objetivo en sí mismo.

Pero su capacidad económica es inmensa, derivada de su gran población, la estabilidad que proporciona una dictadura asumida por gran parte de la población, y las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías: por una parte ofrecen posibilidades de crecimiento vertiginoso, por otra parte ofrecen posibilidades de control de la población que no eran ni soñadas por los dirigentes de generaciones anteriores.

Que la potencia económica mundial sea una dictadura sin escrúpulos no puede ser bueno, con economías emergentes en África, en Asia, con grandes países con democracias más frágiles, como Brasil, Rusia, India… Porque si la conclusión es que lo de la “democracia” no es una condición necesaria para el desarrollo de un país… Pues eso, que el futuro no pinta nada bien.

Puertas en el campo

Los trabajadores que tienen más opciones para trabajar desde casa suelen tener sueldos más altos. La gente que trabaja en supermercados, gasolineras, hospitales, almacenes… ganan menos y se arriesgan más.

Y encima Covid-19 contribuye a que los que trabajan desde casa ahorren más. Transporte, comida, ropa, un pequeño ahorro todos los meses que no viene nada mal, una nueva fuente de desequilibrio entre los que tenían más y los que tenían menos.

Tanto es así que los economistas del Deutsche Bank proponen crear un nuevo impuesto para los que trabajan desde casa, dinero que podría ser desviado hacia los que no pueden trabajar desde casa.

Tiene sentido. Pero también no lo tiene. La economía y la sociedad cambia, los ritmos se aceleran, hay ganadores y perdedores. ¿Suavizamos la transición o la aceleramos?

Mirando por el retrovisor

Por razones que no vienen al caso he estado ojeando periódicos de 1919, de hace 101 años. Lo que uno se encuentra es una situación bastante tensa. Hay periódicos que tienen secciones llamadas “Conflictos Sociales, Huelgas y Protestas”, en los que se detallan todo este alboroto por provincias. Se siguen las negociaciones en París sobre las reparaciones que los alemanes tienen que pagar a los aliados, al tiempo que hay revueltas armadas en las calles de Berlín, en Rusia los “bolchevikis” luchan por hacerse con el control del país, las potencias deciden el reparto de las colonias africanas y los restos del Imperio Turco, Juan Belmonte rivaliza con su amigo Joselito “El Gallo” por la supremacía taurina, todavía se pueden leer noticias sobre muertes causadas por al gripe.

Un mejunje de tensión social, a nivel mundial, que derivó pocos años después en uno de los periodos más sangrientos de la humanidad.

Visto así, cualquier tiempo pasado parece peor.

El truco de la vida

Un bueno mago, pongamos por caso al Gran Tamariz, te hace disfrutar de un truco, sorprendiéndote, adivinando la carta que había que adivinar. Sabemos que no es magia, pero nos fascina la incógnita del cómo lo habrá hecho.

Los estudios sobre la química que originó la vida hace miles de millones de años todavía no han descubierto el truco de cómo a partir de materia inorgánica se puede generar vida, pero está claro que el truco está ahí, en algún lado, porque nosotros estamos aquí. Es sólo cuestión de tener un poco más de perseverancia.