Logística

En este nuevo mundo en el que nos hemos despertado esperamos recibir un producto al día siguiente de hacer un click en una aplicación o página web. Como niños mimados que somos, nos acostumbramos muy rápido a todo y las empresas tienen que estar a la altura de esta capacidad para entregar productos.

Hoy es “entrega al día siguiente”, mañana será “entrega en el mismo día”, ¿por qué no? Alguna empresa conseguirá dar una nueva vuelta a la tuerca y tendremos lo que compramos en cuestión de horas.

Así que las empresas tienen que considerar la logística como una factor clave en su éxito, porque no se trata de tener el mejor producto en un tiempo en el que todos los productos parecen iguales. Se trata de poder disfrutarlo tan pronto como sea posible.

Muñecas rusas televisivas

En el 2001 un concursante gano el premio gordo en el concurso “¿Quieres ser millonario?”, en la versión del Reino Unido, país en el que este concurso se creó. Pero los productores del programa acusaron a este concursante de hacer trampas, según decían, ayudado por un par de personas en el estudio que tosían cuando la respuesta correcta era nombrada. Este concursante y sus compinches (su mujer entre ellos) fueron acusados y condenados por estas supuestas trampas. “Supuestas”, porque casi veinte años después el concursante y su mujer siguen negando los hechos (parece ser que incluso rechazaron 650.000 libras por confesar en un periódico como hicieron trampas).

De estos incidentes han hecho una serie de televisión de 3 capítulos, Quiz, que está entretenida, producida por la propia cadena en la que se creó el concurso, ITV, y que después de verla te deja en la duda de saber si el concursante hizo trampas o no.

Un par de irreflexiones a partir de esto:

  • Incluso con hechos tan recientes como estos, hace menos de veinte años, con todos los personajes principales vivitos y coleando, no somos capaces de saber si algo es verdad o no.
  • Se hace una serie sobre un programa de televisión (ya se hizo un documental sobre estos hechos hace años). ¿Para cuando una serie sobre el rodaje de un serie que se basa en un programa de televisión? Sería como una sucesión de muñecas rusas que se podría extender hasta el fin de los tiempos…

Cómo se parecen

Los que asaltaron el Capitolio el otro día pensaban que eran “el pueblo” haciendo la revolución. También pensaban que eran “el pueblo” los seguidores de Podemos que en 2012 pedían “rodear el Congreso de forma indefinida hasta conseguir la dimisión del gobierno actual, la disolución de las Cortes y de la Jefatura del Estado y la apertura de un proceso de transición hacia un nuevo modelo de organización política, social y económica“, o seguro que Oriol Junqueras piensa que es “el pueblo” cuando dice que “nunca renunciaré a la independencia unilateral”.

Supongo que es un problema de percepción estadística. Es un hecho con los seres humanos no somos muy buenos haciendo cálculos probabilísticos, seguramente porque desde el punto de vista de cada uno de nosotros siempre tenemos la sensación de estar en el centro de lo que observamos y que los demás están alejados de nosotros. Es lo que tiene no ser capaces de volar como un pájaro para darnos cuenta de nuestra posición real en el mundo.

¿Tendrán los pájaros una mejor capacidad estadística que los humanos?

Donald Trump, el síntoma

Donald Trump perdió las elecciones, pero 74 millones de personas, el 47% de los votantes, pensaron que Mr. Trump era el mejor candidato para presidir Estados Unidos. Y lo más sorprendente de todo, tras 4 años en los que Mr. Trump demostró sus dotes como presidente.

¿Ha sido sólo un mal sueño, un traspiés, un despiste, tras el cual volvemos todos a la normalidad? ¿O la aparición de Mr. Trump ha destapado la realidad, el verdadero yo de millones y millones de personas? Trump puede que acabe por irse, pero los 74 millones de personas que a pesar de todo le votaron, están ahí.

Y vale, muchos de esos millones de personas más que votar a favor de Trump estaban votando en contra de los demócratas, del establishment y todo eso, no es que realmente estuvieran a favor de ese personaje, pero hay que tener mucho estómago para votarle. Y no es que los 81 millones de personas que votaron por Biden sean todos un ejemplo de visión política, de ecuanimidad o de imparcialidad, entre esos millones de personas muchos votaron más con las vísceras que con la cabeza.

La situación en otros países no es muy motivadora tampoco. Boris Johnson y el Brexit, Bolsonaro, las deprimentes opciones políticas en España… Puede que no hayan llegado a los niveles caricaturescos de Trump, pero no andan muy rezagados.

Millones y millones de personas, en todos los países, deciden las opciones políticas en medio de un confuso maremágnum de reality shows, de tertulianos, de tweets, de titulares, de confusiones, de miedos viscerales. La democracia que sale de ese mejunje es baja en racionalidad y ecuanimidad, alta en nerviosismo y arrebatos, carente de empatía y cordialidad.

Donald Trump no ha sido el problema, ha sido sólo un síntoma.

Azar, existencia y esas cosas

Desde el espermatozoide que gana una carrera en la que participan varios millones de “corredores”, que es el que ha determinado quién eres tú, a la casualidad de entrar en el bar en el momento adecuado, y no en otro, para conocer a tu pareja, o el virus de la peste que no mató a alguno de tus antepasados, o el tigre dientes de sable al que se le escapó por los pelos tu tatara-tatara-tatara-etc-abuelo. La vida es puro azar.

A alguno le puede dar por dar un halo de predestinación a toda la sucesión de eventos que han determinado que tú leas estas líneas, pero no seas iluso, ha sido una interminable cadena de sucesos aleatorios, sin sentido ni objetivo.

Pero de la misma forma que no es posible predecir con seguridad el resultado del lanzamiento de un dado pero puede predecirse el resultado del lanzamiento de 100.000, es posible que no seamos capaces de predecir la existencia de cualquiera de nosotros pero sí la existencia de todos nosotros. Una “ley de grandes números” existencial.

Y hasta aquí la irreflexión de hoy, a ver si otros días tiene más sentido lo que escribo…

El algoritmo infinito

Una semilla se introduce en medio de la tierra. Allí se nutre de los minerales que la rodean, de la humedad, busca la superficie, busca el sol. Crece. Pasado un tiempo es un árbol, decenas de metros, centenares de ramas, miles y miles de hojas, hogar de insectos, de pájaros, de vida.

¿Es posible crear un algoritmo que se comporte de forma similar? Un algoritmo que contenga las instrucciones necesarias para saber de qué nutrirse, de cómo crecer, que cree una realidad que se convierta en hogar de otros seres que buscan en él refugio donde vivir.

La tierra donde plantar la semilla es la realidad que nos rodea, materializada a través de criterios de búsqueda de Google. Por ejemplo, los productos que más se busquen, esos son los minerales de los que nutrirse. Las instrucciones del algoritmo buscará las reviews de los consumidores, las capturará, las procesará, cuando cambien los intereses cambiará la búsqueda. No hace falta controlarlo, sólo darle las instrucciones adecuadas, y regarlo con acceso a los datos más relevantes. Pasado un tiempo, el algoritmo habrá creado una base de datos con las reviews de los productos más usados, y habrá identificado cuales son los temas más relevantes comentados por los usuarios.

Efecto Mariposa Ibérica

La palabra España deriva de la romana “Hispania”, utilizada para referirse al la Península Ibérica, que a su vez procede de la palabra de origen griego Iberia.

Así que “España” debería referirse al conjunto de lo que hoy es España y Portugal (y si somos tiquismiquis, también Gibraltar). Hay que tener en cuenta que hasta el siglo XVII el concepto de “las Españas” incluía Portugal, y fue el hecho de que la mayor parte del territorio de la península correspondía al rey de Castilla y Aragón lo que acabó decantando la apropiación del término por parte del Estado que hoy tiene ese nombre.

Pero nos podíamos haber ahorrado esta confusión si un niño de casi dos años no se hubiera muerto de repente. Miguel de la Paz, se llamaba, hijo de Manuel I de Portugal y de Isabel, hija de los Reyes Católicos, heredero de todos los reinos de la Península Ibérica. En aquella época, hasta los niños que pertenecían a la realeza se morían cada dos por tres, aunque hubiera sido colmado de atenciones por la mismísima Reina Isabel.

Es un ejercicio interesante de historia-ficción, el imaginar que hubiera pasado si aquel niño no hubiera muerto. La legitimidad de ese infante hubiera sido mucho mayor que la que tuvieron los Austrias ochenta años después, cuando se unieron todas las coronas de la península durante 60 años. Quién sabe, quizás la unión ibérica hubiera perdurado, podría haber llegado al presente una “España” auténtica y plena, con sus tensiones independentistas, como las tenemos hoy con Cataluña o el País Vasco, pero unidos al fin y al cabo.

Un simple resfriado que acaba mal, un bebé de menos de dos años muere, y siglos de historia son re-ajustados. Es el ejemplo del efecto mariposa en la Historia.

Calcular el riesgo

¿Vacunarse o no vacunarse? No soy de los que piensan que Bill Gates ha diseñado un diabólico plan para inocularnos un chip en nuestro cuerpo con al excusa de la pandemia. Pero reconozco que no tengo prisa por ponerme la vacuna, aunque no tengo que tomar una decisión todavía ya que no estoy entre la población que va a ser vacunada en los primeros meses.

No he dedicado demasiado tiempo a investigar sobre estas nuevas vacunas basadas en mRNA. Lo que he leído es que:

  • es una técnica que empezó a desarrollarse en los 90,
  • puedes encontrar artículos de hace unos pocos años que te describen las posibilidades que abre a la hora de tratar no sólo virus sino incluso cánceres,
  • ya se preveía que podía manufacturase muy rápidamente,
  • genera la creación de proteínas en el cuerpo que son las que últimamente luchan contra el virus,
  • que se diluyen, o desaparecen, rápidamente,
  • que pueden provocar una rápida respuesta inmune pero no se conocen los riesgos a largo plazo,
  • la rápida respuesta inmune puede ser contraproducente para personas con alergias,
  • que no puede afectar el ADN.

La impresión que me da es que el mayor riesgo no es una respuesta negativa del cuerpo a la vacuna sino la temporalidad de la respuesta inmune, puede que solo te proteja durante un periodo limitado de tiempo lo que implicaría que hay que ponerse la vacuna regularmente.

Con sólo unos meses de pruebas no se tienen datos para saber el efecto a largo plazo de la vacuna, por mucho que miles y miles de personas hayan sido vacunadas ya. Pero no podemos esperar dos años para ver que pasa.

La conclusión es que considero que el riesgo para mí, mi mujer e hijos no es muy grande, así que cuando toque me la pondré, pero para eso faltan probablemente 6 meses y para entonces habrá más información disponible. El quid de la cuestión es ver que les digo a mis padres. Tienen 81 y 80 años. ¿Es mayor el riesgo de no ponerse la vacuna y quedarse 1 año más en casa, sin poder interactuar con la familia y amigos? ¿O es mayor el riesgo de que se pongan la vacuna ahora, con unos efectos secundarios desconocidos o, lo que es peor, una eficacia realmente desconocida? ¿Y si pensándose protegidos no lo están realmente y se contagian?

Los valores que permiten calcular el riesgo real de cualquiera de estos escenarios son desconocidos. Es imposible saber que escenario es el menos malo.