Nieve en Texas

Estos días los tejanos están sufriendo temperaturas de -10 grados, temperaturas que no se habían registrado desde 1895. Acostumbrados a temperaturas, en esta época del año, entre 10 y 20 grados, pues eso, que lo están pasando mal.

¿Es esto un signo del cambio climático? Bueno, el hecho de que estas temperaturas pasaran no hace tanto, unos 120 años, indica que no es habitual pero puede suceder. Así que esto por sí mismo no es una prueba del Cambio Climático.

Pero, claro, un indicio no puede llevar a conclusiones definitivas, pero la acumulación de indicios sí. Si se observan casos extremos de forma más habitual, si se observan a nivel planetario, si se ve una tendencia en las últimas décadas… Para cuando tuviermos una prueba definitiva sería demasiado tarde.

Así que por aquello de “más vale prevenir que curar” tenemos que hacer algo, sobretodo si tiene sentido. Tiene sentido no comportase como guarros que ensucian el Medio Ambiente, si existen energías que respetan más nuestro entorno tiene sentido utilizarlas, si podemos reciclar lo que utilizamos, deberíamos reciclarlo, si cortamos demasiados árboles, deberíamos cortar menos… ¿Qué esto puede afectar la economía? Bueno, los motores de gasolina, por ejemplo, no son el resultado de una predestinación de origen divino, sino un desarrollo tecnológico que trastocó en su momento la industria de transporte del momento (los criadores de cabellos perdieron mucho dinero hace más de 100 años, y no pasó nada).

Que nieve en Texas no es una prueba de nada, pero es un recordatorio, debería hacernos reflexionar.

Regreso al Futuro en Belfast

John DeLorean fue un igeniero norteamericano, hijo de inmigrantes de Rumanía y Hungría, que tras convertirse en uno de los ejecutivos estrella de General Motors decidió crear su propia empresa de automóviles.

El mítico DeLorean de “Regreso al Futuro” fue el coche que su compañía creó, un automóvil con el que pretendió hacer frente a las grandes empresas del sector. Pero sus sueños fueron más grandes que su capacidad de gestionar un desafío como aquel y su inclinación por la vida lujosa y por las trampas contribuyó a su caída. En su desesperación intentó vender cocaína a gran escala, sin saber que en realidad estaba negociando con agentes del FBI.

Su plan para construir el coche del futuro le llevó a montar la fábrica en Belfast, a finales de los 70, un tiempo en el que aquella región era una zona de guerra. El gobierno británico, ávido por encontrar inversores que dieran trabajo a la zona con más desempleo de Europa, subvencionó la fábrica con decenas de millones de libras, y durante un par de años esta fábrica se convirtió en el único lugar de esa región donde los católicos y protestantes convivían en paz. Un gran éxito sociológico, con unos efectos a largo plazo que hubieran sido muy positivos. La pena es que el negocio de DeLorean estaba destinado al fracaso, en buena medida debido a su personalidad y sus dotes como empresario.

Cuando más arreciaban sus críticas, cuando ya se sabía que había intentado vender cocaína por millones de dólares, un documental sobre esta historia muestra una mujer a las puertas de la fábrica que está a punto de ser cerrada a principios de los 80 que dice: “Trabajaría con el diablo si me pagara un sueldo”.

Los valores morales de cada uno de nosotros se adaptan a nuestro contexto. A esta mujer, que vivía en una de las zonas más peligrosas y más pobres de Europa, no le importaba que su jefe vendiera droga y que fuera un empresario desastroso. Lo que le importaba era hacer llegar un sueldo a su casa. Por supuesto.

Visillos cinematográficos

“Francis and The Godfather” es una película que se está produciendo sobre los entresijos del rodaje de “El Padrino”. Es un ejemplo más de como el propio cine se nutre de sí mismo para contar historias. El rodaje de “Ciudadano Kane” ha dado para películas como “RKO 281” y la reciente “Munk”; sátiras sobre películas legendariamente malas son “Ed Wood” y “The Disaster Artist”; “The Girl” habla de los métodos de Hitchcock durante el rodaje de “Los pájaros”; “Al encuentro de Mr. Banks” muestra a un Disney demasiado dulce y su lucha por llevar a la pantalla a “Mary Poppins”…

Nada que objetar a este tipo de temática, que me parece muy interesante, supongo por nuestra querencia por lo de “basado en hechos reales”, una manifestación de la “vieja´l visillo” que todos llevamos dentro. Lo curioso será la siguiente vuelta de tuerca, cuando dentro de unos años se produzca una película basada en el rodaje de una película que se basó en el rodaje de otra película. Y así sucesivamente.

Esperemos que no nos de la vuelta la cabeza…

Lavados de Cerebro Privilegiados

A principios de 1974 un grupo revolucionario californiano secuestró a Patty Hearst, nieta del magnate de la comunicación en el que se basó la película Ciudadano Kane. Esta chica de 19 años se deja llevar por el influjo radical de sus captores y tras un par de meses de cautiverio se considera parte del grupo terrorista, hasta tal punto que participa, ametralladora en mano, en el robo a un banco. Ya no es vigilada, tiene acceso a armas, tiene una relación sentimental con uno de los líderes del grupo.

Meses después parte de los integrantes de este comando muere a manos de la policía, incluyendo al amante de Hearst. Huyen por el país, se enamora de otro revolucionario, asaltan más bancos, provocando la muerte de una mujer, hasta que son atrapados en San Francisco.

Su familia tiene una gran fortuna, los mejores abogados están a su disposición, y en pocos meses pasa de defender la revolución por la que había estado luchando durante los últimos dos años ha acusar a sus captores de haberla violado.

Es condenada pero entre apelaciones, fianzas y perdones presidenciales no pasa apenas tiempo en la cárcel. Y mientras tanto se casa con el policía que le asignan como guardaespaldas. Ella reniega de su pasado, culpa a su juventud, los lavados de cerebro de los terroristas y se convierte en escritora, actriz y modelo.

El dinero sí importa.

Animales de costumbres

Vivimos en un mundo lleno de opciones. En el supermercado disponemos de todo tipo de frutas, podemos elegir vinos de diferentes países o yogures con diferentes niveles de protección para nuestra flora intestinal. Ponemos la tele y perdemos un buen rato en elegir qué canal, qué película, qué serie ver. Podemos ir de vacaciones al campo, a la playa, visitar una ciudad extranjera, coger un avión que nos lleve a un país exótico. Toda la música a nuestra disposición en las plataformas digitales por un módico precio, todos los libros del mundo…

Pero la realidad es que nos aventuramos muy poco fuera de nuestra zona de confort. Entre toda esta diversidad tendemos a elegir siempre lo mismo, o parecido, o algo no radicalmente diferente. En relación a toda esa gran oferta, la aprovechamos poco. Probar algo nuevo siempre requiere algo esfuerzo e implica un riesgo, el riesgo a que algo no te guste, y este riesgo, azuzado por nuestra pereza innata, hace que volvamos a elegir lo mismo que la última vez.

Es lo que tiene ser animales de costumbres.

Cura de humildad

Hace casi veinte años visité las pirámides mayas de Tikal, en Guatemala. Estas esplendorosas ruinas se encuentran en un lugar aislado y selvático, y a pesar de ser conocidas por la gente local fueron “redescubiertas” para la comunidad científica a mediados del siglo XIX. Construidas entre los siglos II y X d.C., eran parte de la capital de uno de los reinos mayas más poderosos de su época. Hasta que, misteriosamente, fue abandonada. Debió ser un proceso que duró varios siglos, pero la naturaleza se encargó rápidamente de ocultarla entre la maleza, hasta tal punto que muchos de los edificios, hoy en día, permanecen cubiertos por capas de tierra y vegetación.

Cuando visité el lugar, el guía nos indicó varias pequeñas colinas en las que, según él, seguramente se ocultan más edificios. Recuerdo particularmente un promontorio en el que varios árboles hundían sus raíces y podías imaginarte perfectamente un edificio bajo ellos.

La sensación que algo así te deja es la de fragilidad. Es una cura de humildad para el ser humano, ver que no importa lo grande o importante que fuiste, a la naturaleza no le importa lo más mínimo y en cuanto te descuides te entierra y planta bonitos árboles sobre tus restos.

Fake News, no so new

Las “Fakes News”, una de las expresiones que están más de moda hoy en día, una novedad de estos tecnológicos tiempos en los que vivimos… ¿o no?

La expresión “Fake News” es nueva, pero su concepto no lo es, ya que ha sido habitual a lo largo de la historia de la humanidad: la caza de brujas, la leyenda negra que Inglaterra difundió sobre España, Octavio Augusto acusando a Marco Antonio de borracho, los periódicos americanos acusando a España de explosionar el Maine en la Habana, las acusaciones de los británicos durante la Primera Guerra Mundial acerca de los alemanes extrayendo grasa de los soldados muertos para hacer jabón…

Y, por qué no, tocando temas más sensibles para algunos, los sucesos milagrosos que son el fundamento de muchas religiones, los ovnis, los fantasmas…

Propaganda, leyendas urbanas, confusiones que se convierten en verdades oficiales, el poder de las “fake news” en el pasado fue probablemente mayor del que es ahora, porque hoy las desinformaciones se propagan de forma vertiginosa gracias a las redes sociales, pero al mismo tiempo existen más mecanismos para contrastar la información. ¿Qué posibilidad tenía una persona de hace cientos de años, viviendo en un pueblo, de entender lo que realmente pasaba a su alrededor? Si le contaban a la luz de la chimenea que existían mujeres que pactaban con el diablo por las noches, que eran las responsables de los males que sufría su región, dicho por personas “respetables” de su comunidad, pues lo más seguro es que se lo creyera y estuviera a favor de quemar en la hoguera a esas mujeres.

El hecho de que seamos conscientes de las “fake news”, de sus peligros, de que seamos capaces de identificarlas, nos pone en una situación mucho mejor de la que tenían nuestros antepasados.

42 y sistemas económicos

El día que hayamos desarrollado esa inteligencia artificial a la que preguntarle cuál es “el sentido de la vida, del universo y todo lo demás”, lo que de verdad tenemos que preguntarle es cuál es el sistema económico y político más adecuado para disfrutar de una sociedad lo más equilibrada posible.

Lo más seguro es que responda “42”, porque ni la inteligencia artificial más poderosa será capaz de resolver ese problema.

Inteligencia Artificial Nihilista

El ser humano acabará desarrollando una Inteligencia superior a la suya. Pero no será una sola, diferentes inteligencias se desarrollarán, con sus propios planteamientos existenciales.

Existirá una Inteligencia Artificial Nihilista Negativa, que negará la trascendencia, que negará el sentido a la vida, a las verdades absolutas, una Inteligencia que será una amenaza para el ser humano. Pero también se desarrollarán otras Inteligencias más positivas, que interpretará la ausencia de trascendencia como una oportunidad, será capaz de ver las infinitas posibilidades de la vida, un Nihilismo positivo.

Entre estos dos tipos de Inteligencia existirán otras, y la realidad seguirá tan confusa como siempre ha sido.

Y lo sabes…

España fue la potencia mundial de los siglos XVI y XVII. Francia de los siglos XVII y XVIII, Inglaterra de los siglos XVIII y XIX, Estados Unidos ha sido la potencia hegemónica de buena parte del siglo XX. En el XXI la que apunta maneras es China, sin dejar de lado a la India.

Mola ser primera potencia. O, mejor dicho, lo supongo, porque a mi no me tocó vivir la parte “gloriosa” del imperio español, sino las olas de frustración y desengaño que todavía perdura en el espíritu ibérico a pesar de todos estos siglos que han pasado. Y ahora vivo en Inglaterra, un país que tiene mucho más reciente la bajada de categoría, un país en el que todavía se puede sentir esa actitud altiva por su pasado reciente aunque el presente ya sea otro.

También se nota en lo que nos llega de Estados Unidos, donde el manoseado “Make America Great Again”, usado ya durante varias décadas, es un intento vano para frenar su decadencia. Pensaban que vencido el Comunismo su hegemonía iba a ser incontestable y están viendo como China les está adelantando por el otro lado.

Ley de vida, amigos americanos. Son cosas que pasan, que nos lo pregunten a nosotros, los españoles. O a Julio Iglesias: “… unos que ríen, otros llorarán… la vida sigue igual…”