Sobre lo de cuestionarse cosas

1789, Francia, Asamblea Constituyente. Los defensores de mantener el poder del monarca se sientan a la Derecha del presidente de la Asamblea. Los que quieren reducir el poder del rey al mínimo se sientan a la Izquierda.

Éste es el origen de los términos Derecha e Izquierda en política.

Más allá de la curiosidad, que es interesante, lo verdaderamente intrigante es nuestra incapacidad para preguntarnos algo tan simple como “¿Por qué a la Derecha se le llama Derecha y a la Izquierda, Izquierda?”.

Yo he descubierto la respuesta a esta pregunta por casualidad, leyendo un artículo, pero nunca me había planteado la pregunta… y me da rabia. ¡Mecachis!

Smart Trees

En una Universidad de Singapore unos científicos han desarrollado una tecnología que permite conectar un electrodo a una planta, de forma que reciben señales eléctricas de ella y pueden enviarle señales para que “cierre” sus hojas.

Esta es candidata a ser una de esas aplicaciones de la tecnología que hoy pasa desapercibida pero que puede revolucionar el mundo en un futuro próximo. Porque esta idea abre la puerta a convertir las plantas (y los árboles) en híbridos máquina/ser vivo que sirvan a los objetivos de los seres humanos, como detectar cambios en el Medio Ambiente o analizar el estado de las cosechas. Es algo así como un “Chromecast”, el artilugio de Google que convierte un viejo televisor en una Smart TV. Añadiendo unos electrodos al árbol del jardín de tu casa lo transformas en un “Smart Tree” que contribuirá al entendimiento del clima planetario y que posicionará sus ramas del modo más adecuado para proporcionarte la sombra justo donde la necesites.

La genialidad de la simplicidad

Jimmy Fallon es el rey de la noche televisiva americana. Formado en la academia de “Saturday Night Live”, combina entrevistas con toques humorísticos con gags de todo tipo, en los que se incluyen actuaciones musicales con los artistas más variados.

Uno de las bromas habituales es la de interpretar canciones conocidas con el grupo del programa utilizando instrumentos musicales para niños. Y se atreven a hacerlo con el artista original, el que ha hecho famosos esas canciones. Es una genialidad que muestra que lo simple es, simplemente, bello (y divertido).

Claro, que todos estos que están aquí detrás de Jimmy Fallon y Adele son musicos profesionales del más alto nivel. Lo simple no es fácil.

Lecturas literales (o no)

El Vaticano ha publicado un comunicado recientemente en el que dice que no bendicirá uniones del mismo sexo porque no puede “bendecir el pecado”. En una explicación de dos páginas en siete idiomas diferentes, aclaran que las personas gays deben ser tratadas con dignidad y respeto pero el sexo homosexual es un “desorden” que no forma parte del “Plan de Dios”, porque las uniones sagradas entre hombres y mujeres son para tener hijos.

Bueno, por lo menos tratan de ser coherentes con lo que han estado diciendo durante cientos y miles de años. Tienen unos libros, escritos hace ya algún tiempo, y tratan de ceñirse a ellos. Si no lo hicieran, ¿qué les quedaría? Si apuestan por verdades inmutables y esas cosas no pueden ir cambiando de opinión cada dos por tres, ¿no?

Aunque, si lo miras bien, los cambios de opinión han sido bastante habituales. Hace ya tiempo que los critianos acuden a aquello de “no interpretar la Biblia de forma literal”, por la cosa de tener en cuenta el contexto en el que se escribieron las cosas y ceñirse más al fondo del mensaje. Una estrategia muy socorrida que te permite pasar por alto páginas y pasajes enteros del libro, a gusto del consumidor. El Antiguo Testamento está lleno de masacres, incluso tiene instrucciones sobre como gestionar a tus esclavos o como tratar a las mujeres que tienen su menstruación, o recomienda lapidar a un hijo que no hace caso a sus padres. El Nuevo Testamento es más suave, pero no es un tratado de igualdad de género, por ejemplo.

Así que, Vaticano, puestos a saltarte las insensateces literales de la Biblia, por saltarse dos o tres más, tampoco pasa nada.

Trayectorias variables

Año 2236. Un martes de Marzo en Enugu, Nigeria. Los drones vuelan silenciosos, repartiendo de forma eficiente los productos que transportan. Las casas producen la energía que consumen a través de unos techos y paredes que aprovechan el sol que se refleja en ellos y de las turbinas eólicas que se reparten por su superficie. Todo el mundo trabaja desde sus casas, ya que las tareas manuales son responsabilidad de robots y los sistemas de realidad virtual y realidad aumentada permiten generar los espacios necesarios para trabajar en equipo, en una semana laboral de 3 días. Los niños sí que van a las escuelas, es necesario para su desarrollo personal, y todos tienen tutores personalizados, ingenios de inteligencia artificial que ajustan el aprendizaje de los jóvenes a sus necesidades. La gente se va de vacaciones a Marte, nadie posee vehículos privados, ya que el transporte es un servicio al que recurres cuando lo necesitas…

Nada de esto es especialmente original, no son predicciones innovadoras, son meras extrapolaciones de lo que vemos hoy, es como seguir la trayectoria de una piedra que alguien ha lanzado y predices con la mirada dónde va a caer. Pero el futuro no será como el descrito en el párrafo anterior, será diferente, la piedra no caerá donde pensamos.

Luna nuclear

Lo de las centrales nucleares suena peligroso, por lo de que pueden crear estropicios como los de Chernobyl. Pero los defensores de esta fuente de energía dicen que los diseños actuales de estas centrales son mucho más seguros que los anteriores, basados en tecnologías de los años 60, y que los riesgos son compensados por los beneficios de una fuente de energía potente y eficiente.

El problema del riesgo de una central nuclear es el dónde ponerla. Normalmente nadie quiere una de éstas cerca de casa, a no ser que la zona tenga problemas económicos serios y la gente, en su desesperación, diga que bueno, que vale. Pero, ¿y si la pusieramos donde no vive nadie? Y cuando digo, donde no vive nadie, digo nadie, nadie, nadie. El espacio.

No es descabellado crear una estación espacial allá arriba, lo suficientemente lejos como para que no sea un peligro, y lo suficientemete cerca como para poder aprovechar la energía. ¿Y si pusieramos centrales nucleares en la luna, por ejemplo? Vale, el cómo transportamos la energía sería un problema, con la tecnología actual, pero es cuestiónd de ponerse. De hecho ya existen ciertas tecnología que permiten enviar energía eléctrica de forma inalámbrica.

La idea no es que sea tan original, es lo que pasa con el sol, una fuente de energía autónoma que está lejos, pero que muy lejos, pero de la que depende toda la vida en la Tierra. Así que sería como crear otras fuentes de energía que nos ayudan desde la distancia.

En fin, que cosas que luego son importantes empiezan con ideas aparentemente tontas…

Unforgiven

No ha pasado mal el tiempo para “Unforgiven”, la película de Clint Eastwood que acabo de volver a ver hoy. Es de esas películas que te invitan a pensar y te dejan incómodo. Porque estamos acostumbrados a buenos y malos con contornos perfectamente dibujados, los personajes que no son tan claros resultan más interesantes.

En esta película Clint Eastwood es un ex-pistolero que acepta matar a un par de diablos porque va mal de dinero, las prostitutas no tienen piedad de los desalmados a los que han puesto precio a sus cabezas, Clint Eastwood mata a seis personas para vengar la muerte de su amigo, sin importarle si los mata por la espalda, Gene Hackman, el sanquinario Sheriff de “Big Whisky”, quiere acabar la casa que está construyendo…

Es un western en el que no hay honor en matar, sólo en sobrevivir, no trata de ser éticamente correcto, sólo contar una historia lo más cercana posible a un mundo en el que las cosas no tenían que tener sentido.

Ética cambiante

La película “The Birth of a Nation”, de 1915, narra como la “Reconstrucción”, nombre por el que se conoce a los años que siguieron a la Gerra Civil Norteamericana, fue una etapa desastrosa, un punto de vista racista en el que se muestra a los negros como depravados violadores de mujeres y seres infantiles e inferiores. Supuso el renacimiento de una organización menor, el Ku Klux Klan, que aprovechó la publicidad de la película para crecer como nunca antes había crecido, además de enardecer aun más las actitudes hacia esa “tradición” tan norteamericana en aquella época, el linchamiento, con consecuencias tan desastrosas como la “masacre racial de Tulsa” en la que murieron 300 personas.

Las historias que contamos son un reflejo de nuestros planteamientos éticos y a su vez pueden influenciar nuestra forma de pensar. El cine, la televisión, y ahora, YouTube, Facebook, Tik Tok y lo que venga serán materiales indispensables para los historiadores del futuro, que entenderán mejor su pasado gracias a todos estos documentos. Es como imaginar cómo sería una película rodada en la Castilla de 1493: quienes son los buenos y los malos, qué temas tratan, cómo se describen las relaciones amorosas, cómo se describen las diferencias sociales, religiosas o raciales, qué es lo que consideran gracioso… Verlo hoy en día nos produciría una mezcla de sensaciones que se encontrarían entre lo cómico y lo embarazoso.

Como en cierto sentido es ver hoy en día ciertas escenas de películas de los años 30, o 60, o incluso de películas de hace apenas veinte años. Escenas que chirrían por planteamientos que normalizan abusos de género, raciales, religiosos, o que justifican violencias gratuitas. Porque la ética de hoy no es la del pasado, ni será la del futuro. Desde el presente es muy difícil distinguir lo que será obvio un día no tan lejano, ver en que nos estamos equivocando.

Requisitos raciales para traducir

Amanda Gorman es la poetisa del momento en Estados Unidos. Activista en temas raciales y feministas, recitó una de sus poesías en el día que Joe Biden asumió la presidencia de Estados Unidos.

Para las traducciones a otros idiomas la editorial que gestiona sus libros exige que los traductores cumplan ciertos requisitos: ser mujer, ser activista, preferiblemente negra… En Holanda han tenido que cambiar a la traductora porque era demasiado blanca, en España a un poeta de Barcelona porque era… demasiado hombre.

Las circunstancias sociales pueden invitar en ciertos casos las discriminaciones positivas, pero existe el peligro de, simplemente, pasarse de rosca. El objetivo último es la invisibilidad de la raza, del género, del origen social, del aspecto físico, tenemos que conseguir llegar al momento en el que sea totalmente irrelevante, que nos importe un pimiento.

Puedo entender las buenas intenciones detrás de medidas como esta de vetar a los traductores, pero, no, aquí se les ha ido la mano.

Bugs en tu Inmortalidad

Menudo futuro embrollado nos espera cuando la tecnología permita amalgamar una mente humana con un soporte artificial. Lo de la inmortalidad se convierte en algo real, tu mente podrá sobrevivir miles de años en la “nube”, se convertirá en omnipresente, omniconsciente y omni-loquelesalgadedondesea.

Pero claro, lo de la “nube” tiene truco. Eso de la “nube” es una forma de describir unos soportes físicos que están en algún sitio indeterminado, pero físico y real. Y ahí tendremos al mortal de turno trabajando en el mantenimiento de esos servidores, porque necesitarán mantenimiento, y “upgrades” y esas cosas. Y entre bocadillo y café al mortal de turno le tocará correr un proceso mientras mira Tik Tok, o el equivalente dentro de 100 años, y la cagará en algo o el “upgrade” tendrá un “bug” que el “patch” ha provocado.

Y tu inmortalidad, esa que tanto estabas disfrutando, se irá a tomar por culo.