Turritopsis

«¿Cómo dices que te llamas?».

«Turritopsis dohrnii«.

«Turri… ¿qué? Qué nombre más interesante, ¿de dónde es? Armenio, por lo menos, ¿no?»

«No, soy del Mediterráneo».

«¿Del Mediterráneo? Bueno, un poco difusa la respuesta… ¿y cuántos años tienes?».

«Qué indiscreto, preguntar por la edad…».

«Perdón, tienes razón, me ha salido así…».

«No pasa nada. Pero, la verdad, no lo sé, perdí la cuenta».

«¿Cómo que perdiste la cuenta?».

«Sí, es que soy una medusa y en principio soy inmortal».

«¿Inmortal? Joer, como mola…».

«No te creas, al principio está bien, pero luego… se vuelve un poco monótono».

«Sí, claro, supongo… «.

«Sí, llega un momento que da un poco de pereza. Te levantas por la mañana y piensas: a ver qué voy a hacer hoy. Y básicamente haces lo mismo que los últimos cuatrocientos años».

«¿Que es…?».

«Evitar que no me coma un depredador».

«Joer, qué estresante».

«No te creas… Al principio sí, pero llega un momento que, bueno, que… digamos que más de una de mis amigas al final se ha dejado comer».

«Vaya».

«Sí… La monotonía, esa sí que es estresante… Tú eres mortal, ¿no?».

«Sí, bastante».

«Pues que suerte tienes».