¡Que no es eso, melón!

En la olvidable película Phenomenon a John Travolta le da una especie de yuyu y de repente se vuelve super inteligente. ¿Qué hace con toda ese poder cerebral? La verdad es que no me acuerdo de casi nada, sólo recuerdo una escena en la que se esfuerza en desarrollar una tecnología que permitiera multiplicar la productividad de la agricultura, como haciendo melones mucho más grandes o algo así. Lo recuerdo porque me revolví en mi asiento pensando “!Coño, no! ¡Que lo que hay que hacer no es desarrollar tecnologías de esas que supuestamente creen más melones, que si uno tiene esa inteligencia extraordinaria en lo que se tiene que centrar es en desarrollar sistemas económicos y sociales que permitan distribuir justa y eficientemente la riqueza que ya tenemos!”.

Intuiciones Open Source

Se me olvidó comentar que el emprendedor indio del post anterior menciona al final del video que sus desarrollos son “opensource”, de tal forma que facilita el uso de sus ideas por parte de otros emprendedores.
No sé hasta que punto esto es verdad, pero me invita a cuestionarme de nuevo si el “copyright” es beneficioso o perjudicial para la sociedad en general. 
Trabajo en una empresa que invierte grandes cantidades en Investigación y Desarrollo y protege sus patentes con fiereza. El resultado es una empresa “cool” con miles de empleados en varios países del mundo y altamente rentable… especialmente para su único dueño.
Pero mercantilizar el ingenio, la creatividad, empaquetarla, exprimirla, hacerla inaccesible para muchos, no creo que siente bien al conjunto de la sociedad. Lo digo más desde la intuición que desde la cabeza, porque puedo argumentar mejor la defensa de la propiedad intelectual que la del libre acceso a las ideas. Pero tengamos en cuenta que los mensajes de uno de los lados me han estado bombardeando desde la más tierna infancia.

Cooperación y Ave Fénix

La idea implícita en el pensamiento de nuestra época es que somos egoístas: los niños lo son, nuestro sistema económico se base en la búsqueda del beneficio individual, el altruismo es contra natura…

Pero Charles Leadbeater, en su libro It’s Co-operation, Stupid, nos dice que no, que lo normal a lo largo de toda la historia humana ha sido la cooperación: el cuidado de niños que requieren una inusitada atención si lo comparamos con cualquier otro mamífero, el esfuerzo coordinado que supone cazar un mamut, el desarrollo de la agricultura, el comercio… Paradójicamente, la masificación que ha acarreado el extraordinario crecimiento en número de personas a lo largo de los últimos siglos nos ha aislado. Vivir en una gran ciudad implicaba conocer  e interactuar con menos personas que antes. Pero la tecnología (Internet, redes sociales) está compensando este efecto y la cooperación vuelve a estar de moda.
La cooperación tiene que ser el “Leitmotiv” de la nueva era que está surgiendo de las cenizas del egoísmo.