La casta de los especuladores financieros

La revolución tecnológica que ha supuesto la aparición de los ordenadores e Internet ha provocado una transformación radical en la organización de la Economía mundial durante las últimas 3 décadas. Comprar y vender cualquier producto de cualquier parte del mundo dentro del mismo segundo, desde Nueva York, Tokio, Frankfurt o Singapur, sencillamente no sucedía hace unas pocas décadas.
Estos nuevos flujos llegaron sin que apenas nos diéramos cuenta los mortales, los de a pié, los que nos ganamos el pan con el sudor de nuestra frente, pero su impacto ha transformado una economía en la que lo real tiene menos valor que lo financiero, que en este caso es decir lo mismo que lo especulativo. Y no nos dimos cuenta hasta ahora, hasta esta jodida crisis que no terminamos de entender y que no dejamos de sufrir.
“Nosotros simplemente vemos la evolución de un valor en una pantallita y compramos y vendemos”, decía un broker financiero en un documental que vi hace poco, como disculpándose y quitándole importancia al efecto de las especulaciones financieras. Pero no es cierto.
Esta organización de la Economía Mundial no es justa, contribuye al incremento de la desigualdad, a la desestabilización del sistema, a olvidar la importancia de la Economía Real. Hay que desmantelarla aunque va a costar mucho, ya que los que se han hecho ricos durante estas últimas décadas son inmensamente poderosos y no destacan precisamente por su filantropía.