En dos palabra: “Im” “prezionante”…

Dijo Jesulín de Ubrique aquello de: “…en dos palabra: im prezionante”? O es sólo fruto del ingenio de algún cómico y lo imaginario se mezcló con lo real de tal forma que es muy difícil separarlo. Éste sería el caso de una anécdota sin importancia, pero esta mezcla de realidades virtuales impregna todo los que sabemos o creemos saber.


No sonrío porque estoy feliz, estoy feliz porque sonrío

El pensamiento positivo se ha convertido en una especie de mantra algo cargante. Pero hay que reconocer que para lo poco que estamos por aquí, para lo insignificantes que somos si nos comparamos con otras escalas, que mejor no amargarnos por tonterías y disfrutar cuanto podamos mientras nos de por seguir respirando.

(Nada, que me salíó el día místico hoy…).

Que la realidad no empañe una buena historia

Men wanted for hazardous journey. Small wages. Bitter cold. Long months of complete darkness. Constant danger. Safe return doubtful. Honour and recognition in case of success.” 
(Se buscan hombres para peligroso viaje. Salario reducido. Frío penetrante. Largos meses de completa oscuridad. Constante peligro. Dudoso regreso sano y salvo. En caso de éxito, honor y reconocimiento).

Según algunos historiadores éste es un anuncio que apareció en The Times para reclutar a la tripulación de la “Expedición Discovery” en 1901, que alcanzó el Mar de Ross, en la que participó el mítico Ernest Shackelton. Pero por ahora nadie ha podido probar que este anuncio realmente existiera.



Y es que la realidad a veces es un incordio, parece que se empeña en fastidiar una buena historia.

Diccionarios y cadenas del water

Hace poco mi pareja buscaba en un diccionario una palabra, en uno de los de toda la vida, con su papel, sus páginas y todo eso. Al lado mis hijos de 5 y 3 años, que se manejan con el iPad como si jugaran con la plastilina. Y me dí cuenta que mis hijos no utilizarán esos diccionarios “analógicos” en su vida porque tendrán todo tipo de cachibaches a su disposición, con la world wide web a sus pies.
El tiempo pasa, las cosas cambian. Todavía enseño expresiones a mis hijos que si se pararan a pensarlas se darían cuenta de que hoy en día no tienen sentido, como “tirar de la cadena”: en nuestra casa, como creo que en la mayoría actualmente, el agua fluye en el inodoro a través de un botón. O no nos planteamos en nuestro día a día por qué decimos “colgar el teléfono”, nos olvidamos de que esa expresión es una reminiscencia de un pasado en el que los auriculares tenían que ser literalmente “colgados” de un teléfono atornillado a la pared.


Cosas de la evolución de la tecnología y del lenguaje podría pensarse, vestigios de un pasado que no son más que trivialidades para amenizar conversaciones con amigos. ¿O no?
El riesgo es que algunos de estos “vestigios” puedan quedar impregnados en nuestras mentes, una especie de “memes” anquilosados que pudieran afectar a las raíces mismas de nuestros pensamientos, a nuestra forma de ver el mundo, de tal forma que nos haga verlo de una forma anticuada, poco adecuada para los tiempos que corren.
¿Qué conceptos, qué ideas de las que pululan por nuestras mentes pueden entrar dentro de esta nociva categoría?  
Las respuestas tendrán que venir en futuras entradas de este blog, porque después de pensar durante un rato no he llegado a conclusiones de valía (el hecho de que mis hijos estén pululando a mi alrededor reclamando atención creo que también ha tenido algo que ver).

Átomos del Pensamiento

Mis últimas entradas hacían referencia a los memes y a la inabarcable cantidad de información que existe. Pero, realmente, ¿cuánto de lo que nos rodea es único, no es una mera adaptación de una idea anterior?
¿Sería posible crear un “ingenio” capaz de escanear toda la información de la Red y ofrecer un “Mínimo Común Múltiplo” de las ideas, los “memes primigénios”, sobre los que se sustenta cualquier otra idea?