Escéptico con cagalera

Solo en el ascensor, las luces se apagan, se vuelven a encender y aparece un niña en camisón, blanca como la leche, con una muñeca cogida del brazo….


Broma brutal, grandiosa y peligrosa. No se les muere nadie de milagro. Yo, que me considero un escéptico de pies a cabeza me habría cagado de miedo…
Pero ojo, que no implica contradicción en mi forma de pensar. Simplemente que los miedos que nos inculcan desde niño son más fuertes que cualquier racionalización que mi pobre mente pueda elucubrar.

Neurocirugano místico

El neurocirujano estadounidense Eben Alexander estuvo en coma y cuando se despertó dijo que estuvo en el cielo. Hay muchos casos de personas que tienen experiencias cercanas a la muerte y cuentan lo de la luz al final del tunel, lo de verse desde el techo de la habitación, que ven toda su vida pasar como una película, que incluso, como le bueno del Doctor Eben, que vuelan con algún tipo de ente por algo que según él debe ser el paraíso.
La máxima de “luego vas y lo cascas” tiene que ser especialmente apremiante si tienes este tipo de experiencias, eso lo entiendo. Pero de ahí a decir que todo esto es una prueba de que el cielo existe, como el neurocirujano afirma en un libro de reciente publicación, pues hay un trecho.
Primero, lo que este individuo pueda afirmar sobre su experiencia no prueba nada, todo queda dentro de su mente y sus reflexiones pueden ser filosóficas, metafísicas o teológicas, pero nunca científicas.
Segundo, la muerte, por definición, es aquello que te impide volver al terreno de los vivos. A pesar de que la precisa definición de la muerte evoluciona con el avance de la medicina, si has vuelto es que, simplemente, no te has ido.
Y tercero, el que Eben Alexander sea un neurocirujano doctorado en Harvard tiene su aquel, y es lo que revistas como Newsweek tratan de explotar de una forma sensacionalista, con titulares como “El Cielo es Real – La experiencia de un doctor sobre la otra vida”. Pero, vamos, que es sólo un titular sin mucha substancia.