Escéptico con cagalera

Solo en el ascensor, las luces se apagan, se vuelven a encender y aparece un niña en camisón, blanca como la leche, con una muñeca cogida del brazo….


Broma brutal, grandiosa y peligrosa. No se les muere nadie de milagro. Yo, que me considero un escéptico de pies a cabeza me habría cagado de miedo…
Pero ojo, que no implica contradicción en mi forma de pensar. Simplemente que los miedos que nos inculcan desde niño son más fuertes que cualquier racionalización que mi pobre mente pueda elucubrar.

Publicado por

Sergio Rozalén

En los ratos libres intento escribir lo que se me pasa por la cabeza. Pido disculpas de antemano.

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