Su propia medicina

 Iker Jimenez, el presentador de programas de misterio, defiende que hay una pandemia de virus. Confirma que personas cercanas a él han muerto por Covid-19, que no es un bulo, una manipulación con fines oscuros, que es una realidad palpable y peligrosa.

Pero ha cultivado una audiencia con gran querencia por la conspiración y buena parte de esa audiencia le está acusando de judío, de masón, de apoyar a Bill Gates… Y aunque trata de convencerlos, se da cuenta de que no puede, de que no hay forma de hacer entrar en razón a los que no se puede convencer.

Sobrevivir al Tsunami

¿Cuántos negocios van a sobrevivir esta crisis? Covid-19 es como un tsunami que está arrasando con todo. Llegó sin avisar, a creado una sensación de extraña calma, con todos nosotros recluidos en nuestras casas, como la orilla que se aleja antes de que el muro de agua aparezca por el horizonte. Ese muro se está acercando, nos impactará con fuerza este otoño.

Habrá un después, mucha gente sobrevivirá, pero muchos de los edificios en los que vivíamos acabarán destrozados. Las empresas son esos edificios, las que sustentan las vidas de todos, las de los individuos que trabajamos en ellas, o las de los empleados públicos que se nutren de los impuestos que generan. Las empresas más débiles caerán, las que tengan buenos cimientos sobrevivirán, y los más espabilados aprovecharán las nuevas oportunidades que aparezcan. La vida seguirá. 

Muro y río de lava

En mi empresa acaban de despedir al 15% de la plantilla de la oficina del Reino Unido. Cosas del COvid-19. A mi no me ha tocado… esta vez. Porque la evolución de la economía durante este invierno determinará si a principios del año que viene habrá nuevos recortes. Mi apuesta, visto lo visto, es que los habrá.

Es frustrante, es como ir en un coche al que le fallan los frenos y un muro está ahí delante y el choque es inevitable. ¿Qué hacemos, saltar del coche? No, porque fuera lo que te encuentras es un río de lava…

Todo nuestro sistema, nuestra realidad, se tambalea por un ser microscópico.  

Los monos se están cabreando

En Lopburi, Tailandia, los monos se están cabreando. Eran parte del atractivo turístico: visitabas unos templos y le dabas de comer a los simpáticos monitos que campaban libremente por los alrededores.

Pero ya no hay turistas, y los monitos, que basaban su dieta en las chucherías que los visitantes les daban, tiene hambre, mucha hambre. Así que encontrarte a una de estas bandas de monos por las calles es peligroso. Como te descuides te pegan un bocado y se te llevan una oreja.

Cosas de los efectos colaterales del Covid-19, que te sale por donde menos te lo esperas.

El fin del dinero en metálico

El fin del dinero en metálico está más cerca. El Covid-19 lo va a acelerar, la gente no va a querer utilizar los billetes y las monedas que han pasado por no se sabe cuantas manos.

Yo no lo voy a echar de menos, lo utilizo ya muy poco. Los cafés, la zona azul, las compras pequeñas y por supuesto las grandes. Todo lo hago utilizando la tarjeta, sólo utilizo el metálico cuando no tengo más remedio.

Descanse en paz.

Peligros al volante

Hay personas que llegan a puestos relevantes, tanto en la política como en la empresa, por inercia. Una buena apariencia, buenas dotes de comunicador, inteligencia aceptable, venir de buena familia o tener un currículum aceptable, puede bastar para llegar a ser presidente de una multinacional o de un país. No ser realmente bueno para el trabajo puede hasta pasar inadvertido, ya que la persona en cuestión puede camuflarlo si ha sabido rodearse de personas capaces.

Esta fórmula funciona cuando la realidad es más o menos estable. Se trata de activar la velocidad de crucero y disfrutar del viaje.

El problema es cuando el contexto cambia radicalmente, como es el caso en esta crisis del Covid-19. No hay libro de instrucciones ni para políticos ni para empresarios, y la capacidad de tomar las decisiones más sensatas sobre la marcha es fundamental en la supervivencia de una empresa o de una nación.

Así, que… que la lotería de quién nos ha tocado como mandamás nos pille confesaos…

Volver a la España vacía

La crisis del Covid-19 va a incrementar la proporción de personas que trabajan desde casa y podría ser una oportunidad para, poco a poco, volver a ocupar los pueblos del interior. Para que algo así suceda hacen falta infraestructuras, desde colegios a ambulatorios u hospitales. Pero en muchos casos esta infraestructuras existen, o porque las autonomías realizaron inversiones por encima de sus capacidades o porque las tienen para dar servicios a la gente que llena los pueblos por unas pocas semanas durante las vacaciones estivales.

Una España mejor distribuida es una España más agradable, más robusta, más interesante.

Ojalá que los gobiernos vean este movimiento como una oportunidad y favorezcan este movimiento con las medidas adecuadas.

(Qué iluso soy, pensar que los políticos piensan de forma estratégica y toman medidas que vayan en contra de sus intereses de partido…).