El Sínodo del Cadáver

Formoso fue elegido Papa en Octubre del 891. No hizo demasiados amigos durante su papado ya que tras su muerte en Abril del 896 su sucesor Esteban VI (nos saltamos a Bonifacio VI, que sólo disfrutó de la cosa de la mitra por 16 días) le sacó de la tumba, le puso sobre una silla con sus vestimentas papales y le juzgó por sus actos durante su pontificado, en lo que se conoce como el Sínodo del Cadáver.

File:Jean Paul Laurens Le Pape Formose et Etienne VII 1870.jpg

No debió defenderse muy bien el tal Formoso, ya que fue declarado culpable, su papado fue declarado nulo, le quitaron sus ropas, le arrancaron tres dedos de su mano derecha, que parece que era los que usaba para las consagraciones, y tiraron su cuerpo al río Tíber, aunque fue secretamente recuperado por un monje.

Este macabro espectáculo se volvió en contra del papa Esteban VI. Rumores sobre los poderes milagrosos de las aguas del río empezaron a circular y las disputas políticas le acabaron llevando a la cárcel, donde murió estrangulado en Julio del 897.

Los siguientes Papas declararon nulo este esperpento, recuperaron el cuerpo y lo enterraron en la Basílica de San Pedro. Pero en esta delirante sucesión de líderes de la iglesia le tocó el turno a un tal Sergio III que volvió a desenterrar su cuerpo para juzgarle y decapitarle.

Otro día hablamos sobre la infalibilidad del Papa…

Ateismo 2.0

He sido un ateo combativo, he tenido mis momentos intelectualmente agresivos con los creyentes e incluso con los que apenas dudaban. Supongo que es una fase por la que hay que pasar para librarte de una educación basada en lo religioso, uno no puede sacudirse todo ese bagaje sin algo de confrontación. Pero creo que ya superé esa etapa.

Y hoy mismo he visto el video de Alain de Botton, un intelectual suizo, acerca de como plantear el ateismo, un Ateismo 2.0.

Me parece una charla sencillamente brillante. No podemos menospreciar todo lo referente a la religión y tratar con aire de superioridad a los creyentes, podemos reconocer todo lo bueno que ésta pueda tener, acerca del sentimiento de comunidad, de la disciplina, del perdón, de “saber mirar a la luna para darnos cuenta de lo insignificantes que somos”. Y aunque el fin último simplemente no nos lo creamos y otros muchos aspectos nos provoquen cierto repelús, nuestra postura debería ser la de un “desacuerdo educado” y en la medida de lo posible evitar discutir los temas espinosos que formen parte de la libertad de pensamiento de cada uno. Si nos enfrentamos que sea por lo cosas realmente serias, como el adoctrinamiento infantil, la injerencia de la Iglesia en el Estado, etc.

Algunos peros a este planteamiento se pueden poner, pero como visión me parece acertadísima.  

Había oído hablar del Alain éste pero no lo conocía. A partir de ahora le voy a hacer un estrecho seguimiento, me ha caído bien…

Teología de parvulario

Mis raíces ateas me vienen de pequeño, aunque yo no lo sabía. Me educaron en la creencia en Dios y yo rezaba y me tragaba sus historias, pero sus contradicciones no terminaba de digerirlas. Una de ellas era la de que los niños sin bautizar, si mueren, van al infierno, o al purgatorio, o algo de eso. Qué cabrón el Dios, como se pasaba con los bebés, ¿No? Y me dió por pensar en lo contrario, en que si los bebés mueren bautizados van al cielo, y esto me parecía maquiavelico: no morir de pequeño era una putada porque te la “jugabas” el resto de tu vida, si no lo hacías bien podías pasarte toda la eternidad en el Infierno. Asi que era mucho mejor palmarla cuanto antes, para evitar riesgos… 
Conclusiones macabras como éstas me hicieron, con el paso de los años, desconfiar de las cosas de dioses. Nunca he conocido a un Teólogo, pero la verdad es que me encantaría conocer a uno. No me cabe en la cabeza que un niño pueda encontrarle las vergüenzas a las leyendas, fantasías y supercherías de la religión y al mismo tiempo existan personas que se tiren años estudiando la Biblia y todavía se la crean. 
Amén.