Teología de parvulario

Mis raíces ateas me vienen de pequeño, aunque yo no lo sabía. Me educaron en la creencia en Dios y yo rezaba y me tragaba sus historias, pero sus contradicciones no terminaba de digerirlas. Una de ellas era la de que los niños sin bautizar, si mueren, van al infierno, o al purgatorio, o algo de eso. Qué cabrón el Dios, como se pasaba con los bebés, ¿No? Y me dió por pensar en lo contrario, en que si los bebés mueren bautizados van al cielo, y esto me parecía maquiavelico: no morir de pequeño era una putada porque te la “jugabas” el resto de tu vida, si no lo hacías bien podías pasarte toda la eternidad en el Infierno. Asi que era mucho mejor palmarla cuanto antes, para evitar riesgos… 
Conclusiones macabras como éstas me hicieron, con el paso de los años, desconfiar de las cosas de dioses. Nunca he conocido a un Teólogo, pero la verdad es que me encantaría conocer a uno. No me cabe en la cabeza que un niño pueda encontrarle las vergüenzas a las leyendas, fantasías y supercherías de la religión y al mismo tiempo existan personas que se tiren años estudiando la Biblia y todavía se la crean. 
Amén.