Unforgiven

No ha pasado mal el tiempo para “Unforgiven”, la película de Clint Eastwood que acabo de volver a ver hoy. Es de esas películas que te invitan a pensar y te dejan incómodo. Porque estamos acostumbrados a buenos y malos con contornos perfectamente dibujados, los personajes que no son tan claros resultan más interesantes.

En esta película Clint Eastwood es un ex-pistolero que acepta matar a un par de diablos porque va mal de dinero, las prostitutas no tienen piedad de los desalmados a los que han puesto precio a sus cabezas, Clint Eastwood mata a seis personas para vengar la muerte de su amigo, sin importarle si los mata por la espalda, Gene Hackman, el sanquinario Sheriff de “Big Whisky”, quiere acabar la casa que está construyendo…

Es un western en el que no hay honor en matar, sólo en sobrevivir, no trata de ser éticamente correcto, sólo contar una historia lo más cercana posible a un mundo en el que las cosas no tenían que tener sentido.

Injusticia Evolutiva

Hace poco intenté ver “Todo en un día” con mis hijos y a la media hora abandonaron, no quisieron seguir viéndola porque les aburría.

Hay películas para las que no pasa bien el tiempo. Te impactaron en su momento, pero las vuelves a ver y les ves todas las costuras. En su momento fueron innovadoras pero otras películas que vinieron después las imitaron y las superaron. La originalidad que tuvieron en su momento no se entiende desde el presente, ahora parecen pobres precursores de lo que hoy es habitual y está pasado de moda.

Una injusticia, ya que estas películas, con todos sus defectos, contribuyeron al desarrollo de nuevas ideas. Una especie de eslabón perdido en la evolución de las películas. Es como si renegáramos de nuestros ancestros homínidos, como si despreciáramos a un Homo Habilis porque no es muy listo comparado con nosotros, olvidando que sin ellos hoy no existiríamos nosotros.

Cloud Atlas

La primera vez que vi esta película me gustó. La segunda me maravilló y acabo de comprarme el libro, del británico David Mitchell.

Son 6 historias ambientadas en diferentes lugares y épocas: 1849, 1936, 1973, 2012, 2144 y “106” inviernos tras la caída (en el libro, 2321). El mensaje viene a ser que nuestras acciones abren nuevas posibilidades, aunque no seamos conscientes heredamos las acciones del pasado y las transmitimos y las transformamos hacia el futuro, hacia la “eternidad”.


Es la teoría de los memes convertida en historias concretas, personalizada, contada de una forma que sólo una novela puede hacer. Porque el conocimiento no sólo se racionaliza, el conocimiento se interioriza, se amalgama con las emociones para convertirse en algo más que una idea.

Disney y las madres

¿Problemas psicológicos de los guionistas o artimaña para dar dramatismo a la historia?
Es bastante embarazoso que tu hijo te pregunte que le ha pasado a la mamá de Nemo al acabar la escena donde otro pez se la come. 

Y es que las historias de Disney están plagadas de madres asesinadas durante la peli (Bambi, Nemo, La Sirenita…) o simplemente se las cargan antes de que empiece (Pocahontas, La Bella y la Bestia, Cenicienta…).
Por una parte esta bien que las películas para niños tengan su punto amargo de realidad, pero, coño, tampoco hace falta ser tan cruel.

Escenas Memorables: Casual talk

Una de los puntos fuertes de las películas de Tarantino son las conversaciones triviales de sus protagonistas. Normalmente se trata de delincuentes de gatillo fácil, que unas escenas después van a participar en sangrientos tiroteos, pero se convierten en personajes cercanos a través de sus discusiones sobre temas cotidianos.

Aquí la conversación sobre si dar o no dar propina a los camareros, mientras desayunan en un bar antes de atracar una joyeria (Reservoir Dogs):



O este otra gran conversación entre John Travolta y Samuel L. Jackson mientras conducen (diferencias entre Estados Unidos y Europa):

Ovejas Eléctricas

Durante el último año he tenido la suerte de viajar a Tokio un par de veces. Siempre es fantástico viajar pero es especialmente fascinante visitar lugares que se alejan tanto de nuestro día a día.

Pero el aspecto que me apetece destacar ahora es como las películas encauzan nuestras experiencias en la vida real. Recuerdo un domingo por la mañana, lluvioso, oscuro, desayunando en un bar situado en la primera planta de un edificio. A través de sus ventanas se veían los gigantescos carteles luminosos y era inevitable sentir la sensación de estar dentro de Blade Runner, que varias naves estaban sobrevolando la calle, que Rick Deckard estaba desayunando justo detrás de mí, que el que me servía la comida era un replicante.