Los próximos 15 años

Hace 15 años era un treintañero que se acababa de mudar a Inglaterra, había conseguido un trabajo que me permitía sobrevivir, no tenía hijos pero decidí con mi pareja ir a por el primero. Hace 15 años no pensé donde iba a estar hoy, en 2021, pensar a tan largo plazo no era que estaba en mi cabeza. Y no me ha ido mal, después del primer hijo vino un segundo, encontré un trabajo interesante que elevó nuestro nivel de vida y me permitió desarrollar una carrera profesional que no podía ni vislumbrar en 2006.

Hoy sí me planteo donde estaré dentro de 15 años. Habré sobrepasado por poco la barrera de los 60, los próximos lustros representan la última oportunidad para seguir creciendo profesionalmente y, por qué no, económicamente. Ya no soy un soltero sin obligaciones y con flexibilidad para elegir hacia donde dirigir mi vida, soy un padre de familia con obligaciones, con hipoteca, con una carrera profesional que ya no permite el lujo de cambiar de rumbo.

Si no tuviera necesidades económicas me iría a viajar por el mundo con mi pareja. Pero con unos hijos adolescentes que todavía tienen que enfrentarse a la Universidad, y una jubilación que está a la vuelta de la esquina, tengo que hacer números y tomar decisiones “razonables”. Razonable… Qué palabra más antipática, lo que me pide el cuerpo es ser alocado, impetuoso, intuitivo… pero, no, toca ser razonable…

Pero lo de “razonable” no quita lo valiente. Dejarse llevar por la inercia implica falta de control sobre tu vida, el timón del barco hay que controlarlo, hay que saber hacia dónde te diriges.

Sobre pizzas y momias

En 1997 Pizza Hut emitió un anuncio protagonizado por Gorvachov: entraba en una pizzería en la Plaza Roja con su hija, y los comensales de la mesa de al lado, al ver al ex-lider soviético, se ensarzan en un debate sobre lo bueno y lo malo que este lider aportó al país, hasta que una señora zanja la discusión diciendo que “gracias a él tenemos Pizza Hut”.

Este anuncio no se emitió en Rusia, se utilizó principalmente en Estados Unidos, y por este trabajo se dice que el político se embolsó 1 millón de dólares.

Después de 40 años de Guerra Fría, este anuncio, rodado a pocos metros de la momia de Lenin en la Plaza Roja, representa la puntilla del triunfo del capitalismo sobre el comunismo en Rusia.

Más sólo que Laúna

“Más sólo que la una” es una de esas expresiones que decimos habitualmente que no parecen tener un origen concreto. Pero lo tiene.

Iñaki Launaguerregaray, conocido como Laúna, se presentó a finales del siglo XIX a las elecciones de su pueblo, Ondarría. Se presentó de forma independiente, sin afiliación a ninguno de los partidos del momento. Sus adversarios se mofaron de él con la expresión “más sólo que Laúna” y él, viendo una oportunidad propagandística en ese eslogan, lo adoptó como con orgullo suyo.

Laúna acabó perdiendo las elecciones, pero el eslogan perduró y los segimos utilizando hoy.

Soledad en la cara oculta de la luna

Michael Collins ha muerto esta semana a los 90 años de edad. Él fue el tercer astronauta, el que se quedó en el módulo de mando orbitando la luna mientras Armstrong y Aldrin caminaban por la luna. Durante el tiempo que duró ese alunizaje, Collins orbitó la luna en soledad más de veinte veces y en cada una de esas ocasiones cuando atravesaba la cara oculta de la luna las comunicaciones cesaban y se convertía en el ser humano más alejado y asilado de la historia de la humanidad.

Organización divina

El Cristianismo logró imponerse como la religión dominante durante los últimos siglos del Imperio Romano y el mundo todavía hoy, dos mil años después, sigue notando los efectos de aquellos acontecimientos.

¿Cómo pudo una pequeña secta lograr dominar el “mercado de las religiones” en aquella época? Nunca existe una sola razón: el contexto de declive del imperio, pestes, el atractivo de las nuevas ideas… Y una de esas razones es seguramente su capacidad organizativa. Una jerarquía que empezaba a funcionar como un reloj, ritos bien establecidos, mensajes sencillos, claros, repetitivos… Una organización que era capaz de sobrevivir a sus líderes y a sus errores.

Una organización que fue capaz de vender ideas como la de la Santísima Trinidad sin que la gente pestañeara… es una organización eficiente.

Todavía no

Una historia más sobre lo rudimentario de la Inteligencia Artificial a día de hoy: un chatbot médico le recomendó a un paciente que se suicidara.

Era un paciente ficticio, menos mal, durante un experimento, y este sólo fue el error más llamativo entre muchos otros, pero nos da una medida de lo que estas tecnologías pueden hacer.

¿Estamos entrenando a monos a hacer tareas con la esperanza de que hagan tareas complejas?

Joey vs el Rey Lear

A mis hijos les gusta ver la serie “Friends”. Y a amigos de mis hijos, y a los hijos de unos amigos. Y, por cierto, a mí también me gusta. A pesar de que la serie terminó antes de que todos estos niños y adolescentes nacieran, hace casi veinte años, las historias que cuenta, los personajes que la pueblan, cautiva a las nuevas generaciones. A pesar del poder de internet, de las redes sociales, de los videojuegos, “Friends” es en uno de los (pocos) entretenimientos televisivos que tiene el poder de convocar a personajes de diferente pelaje alrededor de una pantalla.

¿Qué tiene “Friends” que no tienen otras series? A pesar de su poca diversidad racial (algo que me apuntó una amiga norteamericana), las historias tiene algo de común, de Universal, y tienen el potencial de convertirse en clásicos que seguirán viéndose dentro de 1.000 años. Celos, amistad, conflictos laborales, la relación con tus padres, inseguridades, secretos familiares, amores no correspondidos… Durante diez temporadas la serie toca innumerables temas con bastante gracia, sus tramas se pueden convertir en historias que serán más recordadas que las de Shakespeare u Homero.

Entiendo…

En mi opinión las posibilidades de la Inteligencia Artificial están exageradas en el corto plazo. Las “máquinas” están siendo capaces de ejecutar actividades cada vez más complejas pero existe un nivel de complejidad en el que los humanos todavía somos mejores y el momento en el que las máquinas sean capaces de entender realmente lo que están haciendo está todavía muy lejos.

Pero llegará el momento en el que de forma artificial se podrá crear una consciencia. Dentro de 100 años, de 1.000 o de 10.000.

Leo en algunos escépticos acerca de la limitada capacidad de entendimiento que tienen las máquinas hoy en día. En uno de estos artículos se pone el ejemplo sobre un programa que analiza preguntas y da respuestas. Cuando no es capaz de entender lo que el humano dice la respuesta es “Entiendo”, con la esperanza de que el humano siga escribiendo y la próxima frase tenga más sentido.

Pero… ¿no es esto precisamente lo que los humanos hacemos? En muchas ocasiones no entendemos lo que está sucediendo pero esto no nos impide seguir funcionando, nosotros seguimos a “lo nuestro” como si entendieramos lo que sucede o, más bien, no nos importe. Quizás, el programar un sistema para dar respuestas contradictorias como la de “Entiendo” es una prueba de que las “máquinas” ya tienen algo de humano… o nosotros algo de máquinas.

A quién creer

En las oficinas de correos del Reino Unido se ha estado utilizando durante unos cuantos años un sistema informático que generaba errores en el cómputo del dinero gestionado. Pero el error no fue detectado hasta hace poco y cientos de empleados de estas oficinas fueron acusados, y muchos condenados, por supuestamente robar considerables sumas de dinero. Este error ha sido reconocido sólo hace poco, y muchas de las personas condenadas erróneamente van a empezar a ser compensadas.

Pero es significativo que antes de creer a las personas, el sistema judicial creyó al sistema informático y a los trajeados ejecutivos de la empresa que lo creó, Fujitsu, que negaron el error durante años, que a los empleados de las oficinas de correos.