«Majestad, uno de los artesanos del gremio de zapateros ha aumentado la productividad y la calidad de sus […]
Autor: Sergio Rozalén
Un músico espera al diablo en el cruce de caminos. Aparece una señora con un carrito de tacos.
Una funcionaria descubre que cada palabra que decimos queda anotada en una Cuenta de Pérdidas y Ganancias.
Se miró en el espejo y vio una mancha. Su mujer también era otra mancha.
Un anciano viaja al pasado para salvar el mundo. El problema es que tiene que convencer a su yo adolescente.
Un chip que vuelve más inteligente a quien se lo toma. El efecto secundario: pura contemplación.
Desde la cima, unos segundos de horizonte antes de volver ladera abajo.
Cierra los ojos, los vuelve a abrir, y el muro ya no es el mismo.
Despertó en un pasillo infinito lleno de puertas. Cada una que cruzaba cerraba otras.
El algoritmo del karma sigue usando tablas de bueyes y ovejas. Y claro, el ghosting lo vuelve loco.
Los dioses del Olimpo contemplan Waterloo entre uvas y muslos de pollo. Napoleón, por cierto, no era tan bajito.
Televisor apagado, móviles en otra habitación. Él mira la luz, ella lee.
Todos somos Truman: protagonistas de nuestro mundo y extras en el de los demás.
Miles de billones de hormigas trabajando. Una de ellas se pregunta si alguien notaría su ausencia.
Una mentira con convicción le gana a una verdad a secas. Pero hay algo que le gana a todo.
Freud le pregunta a Schrödinger de dónde sacó la idea del gato. La respuesta incomoda.
Un libro que lo explica todo, escrito por una inteligencia artificial. Para nosotros, solo unos versos al final.
Sabemos que dividirnos por países es arbitrario. Aun así, si ganamos mañana, va a ser la repera.
Dos tipos de personas: las que miran al horizonte y las que se miran el ombligo. Y luego está lo de la cebolla.
Mi novela, en clave de humor: un español, una ONG en Antigua Guatemala y demasiados problemas con las maras.