El rodaje de la llegada del Hombre a la Luna

Los que creen que la llegada a la Luna fue un montaje no se paran a pensar en los detalles de lo complicado que hubiera sido fingirlo todo.
Imagínate un supuesto plató en el que se estuviera rodando el alunizaje, con Stanley Kubrick sentado en su silla, Armstrong y compañía en su modulo lunar diciendo sus frases, los de iluminación mirando la hora para ver cuanto falta para el siguiente break y comerse los bocadillos que los de catering están poniendo sobre la mesa. El guionista consultando que los actores/astronautas no se saltan el guión…
Llega el momento en que van a rodar la escena cumbre.
– Escena 148 – Bajada escalerilla – Toma 1 
– Es un pequeño paso… grrrr…. para mi… grrr… pero que día más importante para… grrrr… todos nosotros….
– ¡Corten!
Stanley Kubrick le hace gestos al guionista para que se acerque.
– Esto es una mierda, esta frase no funciona.
Armstrong, desde el medio del plató dice:
– Pues yo he dicho lo que ponía en el guión…
– Bien, Neil, lo has hecho de puta madre, pero la frase sigue siendo una mierda…
Anécdotas de este estilo tuvieron que haber a montones, y con lo chapuceros que somos los seres humanos, ¿cómo es posible que nadie se largara de la lengua con las más cachondas? Veo esto muchísimo más complicado que poner un hombre en la Luna.

Isaac Newton, el profeta que creyó ser elegido por Dios

  La mente privilegiada de Isaac Newton descifró el lenguaje matemático que se escondía detrás del movimiento de los astros. Era una mente capaz de encontrar patrones en la enrevesada realidad y plasmarlos en ecuaciones que permitían anticipar sus apariciones en el cielo. Todo un hito en la Historia de la Ciencia.

  Uno podría pensar que una mente tan racional, tan científica, debería estar correlacionada con un alto nivel de escepticismo, ¿o no?

  Pues no. Él mismo se consideraba una de las pocas personas en el planeta capaz de entender el verdadero significado de la Biblia. Elegido para esta tarea por el mismo Dios. Creía firmemente en el valor profético de las Sagradas Escrituras y dedicó mucho tiempo a descifrar sus códigos ocultos. Según sus cálculos, por ejemplo, el Fin del Mundo no llegaría antes del 2060.

  Tiene sentido. Me refiero a que la misma mente que es capaz de analizar la realidad, encontrar patrones ocultos y plasmarlos en el libro Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica, base de la Mecánica Clásica, también puede embarcarse en la disparatada aventura de encontrar códigos ocultos en ese mezclaillo de cuentos y leyendas escritos centenares o miles de años atrás que es la Biblia. Esa mente tiene la necesidad seguir desafiándose a sí misma con nuevos entretenimientos, y a veces se centra en temas valiosos y fructíferos, otras veces le da por entretenerse con asuntos más baldíos.

   Me recuerda la escena de “Una Mente Maravillosa”, que narra la vida del matemático John Nash, otra mente priviliegiada que desarrolló la Teoría de los Juegos, pero que al mismo tiempo sufría de esquizofrenia. En una de sus paranoias cree que es contratado por el Pentágono para descifrar mensajes ocultos que los soviéticos esconden en periódicos y revistas, y él cree encontrar estos mensajes:



3 siglos que no existieron

El historiador alemán Heribert Illig defiende que entre los años 614 y 911 no sucedió nada. Es su “Hipotésis del Tiempo Fantasma“, según la cual todo lo que se supone que ocurrió en esa época es fruto de un esfuerzo sistemático de encubrimiento por parte de los poderosos con no se sabe muy bien qué oscuros fines.

Obviamente es sólo una teoría conspirativa que no tiene ningún viso de verosimilitud, pero en cierto sentido puedo entender la vena conspiranóica de algunas personas dada la facilidad con la que la realidad puede tergiversarse. De hecho, la Historia en su mayor parte no es más que una versión de acontecimientos contada por los vencedores.

¿Reptilianos en Albacete?

Pensaba que las acusaciones de pertenecer a una raza extraterrestre de reptiles se centraban únicamente en personajes norteamericanos, pero resulta que no, que hay quien dice que Zapatero, Piqueras y la Carbonero forman parte de esta élite que controla el mundo, basándose en supuestos rasgos que los delatan.
Pero está claro que el conspiranoico de turno está diciendo gilipolleces. Piqueras es paisano, de Albacete, y es imposible que en esta manchega tierra haya puesto los pies ningún reptil extraterrestre: los habríamos echado a pedradas.

Tendencias conspiratorias

Una de las explicaciones de porqué las personas se sienten atraidas por las teorías de la conspiración es la de la Proyección Psicológica: negar unas características que nosotros tenemos para adjudicárselas a otros. Dicho de otro modo, las personas con tendencia a creer en estas teorías se involucrarían en esas conspiraciones si estuvieran en el lugar de los supuestos conspiradores. Según esta posibilidad, las depravaciones sexuales de las que son acusadas “las élites que controlan el mundo” serían una proyección de las propios vicios latentes de los acusadores.
Pero, vamos, que no digo que creer que Kennedy fuera asesinado por la Mafia no te convierta en un vicioso. Que las razones para ser seguidor de estas elaboradas leyendas urbanas no se pueden simplificar en una única razón.

Por culpa de mi cerebro reptiliano

David Icke, el que dice que le planeta está controlado por reptiles extraterrestres, se está convirtiendo en mi conspiranóico favorito. Resulta que la parte reptiliana de mi cerebro es la que me convierte en un descreído de todas las papanatas que tipos como él sueltan:

Indudablemente es una persona inteligente, que es capaz de absorber mucha información y elaborar complejas deducciones a partir de ella. Pero sus neuronas se conectan formando rutas sorprendentes, disparatadas y caricaturescas. No estoy seguro de si se cree todo lo que dice o simplemente es una impostura para seguir con un negocio que le reporta grandes beneficios, con sus libros, su página web, sus conferencias y sus miles de seguidores en todo el mundo.

Mensajes Subliminales Disney

Mirar una nube y ver en su forma una cara es algo bastante normal. De hecho, somos lo que somos precisamente porque nuestro cerebro es capaz de encontrar patrones en la naturaleza, lo que nos ayuda a dar sentido a lo que nos rodea.

Pero descubrir la palabra “SEX” en la melena que tiene atrapado al protagonista de la película de Disney “Tangled”, y además asociarlo con un complot de la multinacional para lavar la cabeza de los más pequeños…


Conspiranóicos del mundo, un poquito de por favor.

De la Ficción a la Conspiración

Una historia nace para ser contada como simple entretenimiento: seres de otros planetas vienen a visitarnos o a invadirnos, como en “La Guerra de los Mundos” de H.G. Wells, publicada en 1898. Lo de si los extraterrestres existen es una idea atractiva, fruto del despertar que supone darnos cuenta de que el Universo es inmenso y lleno de posibilidades. El principio del siglo XX ve como las revistas de Ciencia Ficción se multiplican y se llenan de hombrecitos verdes y naves espaciales. Esta imagen, por ejemplo, es de una revista de 1929:

En 1947, poco después de la peor guerra en la historia de la humanidad, del inicio de la era atómica, se producen los primeros avistamientos de platillos volantes, de OVNIs. Desde entonces miles de personas dicen haberlos visto, ser contactados, abducidos o incluso violados por seres extraterrestres.
Una idea nacida para el entretenimiento o el desafío intelectual se convirtió en una realidad virtual para los millones de personas que creen que somos visitados o incluso controlados por los aliens, en una pseudociencia infestada de charlatanes que confunden la imposibilidad de negación de las ideas más peregrinas con pruebas irrefutables de su existencia.
Vamos a un pasado más reciente, uno en el que muchos de nosotros hemos formado parte. Años ochenta, serie de televisión que fascinó a los de mi generación: V. El planeta es invadido por una raza extraterrestre de lagartos, con Diana como malvada principal, aquella que se zampaba los ratones de un bocado.

No me atrevo a verla de nuevo, las series ochenteras no aguantan bien el paso del tiempo, pero como fuente de entretenimiento para un niño de 12 años, esta batalla entre extraterrestres y humanos no estuvo nada mal.
Pocos años después, a principios de los 90, a un presentador de deportes de la BBC, David Icke, se le va la olla tras visitar a un vidente que le revela que él es un sanador con una misión en la Tierra. Él es la persona que va a revelar a la Humanidad la atroz verdad que se nos está ocultando: que estamos controlados por una raza de reptiles extraterrestres que dominan el mundo. Viven en instalaciones subterráneas, comen niños, toman formas humanas, de hecho mucho de nuestros gobernantes, como Bush o la Reina de Inglaterra, son lagartos, incluso de cantantes country como Kris Kristoferson o Boxcar Willie también lo son.

Casi veinte libros después, hoy en dí­a es un conferenciante con miles de seguidores en todo el mundo, que verdaderamente creen en sus visiones apocalípticas, conspiranoicas, en su mejunje de ideas prestadas de las más diversas y extravagantes fuentes (en sus libros más recientes, por ejemplo, llega a incorporar elementos de la película The Matrix).

Más allá de lo preocupante que puede ser que una persona con algún tipo de desorden mental obsesivo-compulsivo pueda llegar a tener una legión de seguidores en Internet y de paso ganarse la vida muy bien, lo interesante es ver como las creaciones mentales, los memes, por muy ridí­culos que puedan llegar a ser, si son lo suficientemente atractivos, si tienen un “mercado”, se propagan, son infecciosos, mutan, se reproducen y algunos, los más aburridos, mueren.

Porque en el fondo se trata de puro entretenimiento. Cómo mola pensar que la realidad está plagada de extraterrestres, de seres sobrenaturales, de milagros, de complots, en lugar de inspectores de hacienda, de colas del supermercado, de madrugones para ir a trabajar o de inoportunas almorranas.

Que la Fuerza os acompañe.