Desde la cima, unos segundos de horizonte antes de volver ladera abajo.
Filosofía
Despertó en un pasillo infinito lleno de puertas. Cada una que cruzaba cerraba otras.
Todos somos Truman: protagonistas de nuestro mundo y extras en el de los demás.
Miles de billones de hormigas trabajando. Una de ellas se pregunta si alguien notaría su ausencia.
Una mentira con convicción le gana a una verdad a secas. Pero hay algo que le gana a todo.
Un libro que lo explica todo, escrito por una inteligencia artificial. Para nosotros, solo unos versos al final.
Dos tipos de personas: las que miran al horizonte y las que se miran el ombligo. Y luego está lo de la cebolla.
Una ciudad feliz que depende del sufrimiento de un niño. ¿Te suena? Vivimos en ella.
Nuestro conocimiento, como el de los perros, tiene límites. La IA puede que no.
Unos días después de pasear por mi pueblo, la DANA lo arrasó. Con bullicio o con barro, Benetússer sigue siendo mi pueblo.
Volver al pueblo donde crecí y no reconocer a nadie. A mi pueblo también le han ido cambiando las maderas. Y a mí.
Como el apóstol que metió el dedo en la herida, creemos solo en lo que tocamos. Pero la realidad no la ves: la realidad la imaginas.
Todo tiende al caos y el orden exige esfuerzo. La entropía explicada con la mejor definición posible: «shit happens».
Descubrimos que el sol no gira a nuestro alrededor, y luego mucho más. Nada es lo que parece: la vida es un MacGuffin.
¿Qué es importante en una vida? Kundera sospecha que lo deciden los formularios burocráticos. Unas notas sobre «La inmortalidad».
Mejorar a tu bebé tiene un coste; mejorar el mundo, también. Del gen HLA al cambio climático: no nos está saliendo gratis.
Las ideas se propagan como virus, buenas y malas por igual. Y usan el lenguaje para hacerlo. Quizá debería callarme.
Entre nuestra versión más excelsa y la más perversa siempre hay una distancia infinita. Y eso quita presión.
Neveras con cerveza fresquita, antibióticos, música a un clic. Y aun así nos cuesta ser felices.
Desde muy arriba se pierde la humanidad. Quizá por eso ni Dios acierta con la perspectiva.