Encuentras un libro que contiene todos los secretos del Universo: el encaje de la teoría de la relatividad y la física cuántica, la naturaleza de la materia oscura, de la conciencia, el origen del tiempo, qué ocurrió antes del Big Bang, el problema del libre albedrío, cómo se originó la vida…
Lo lees, fascinado, aunque no entiendes la mayor parte, y te preguntas, ¿quién ha escrito este libro? ¿Un dios, quizás?
Y descubres que ha sido escrito por la Inteligencia Artificial que los propios humanos han creado. Partiendo de la base rudimentaria de todos los libros, de la historia, los mitos y las leyendas, la nueva inteligencia exploró en pocos años un número incalculable de caminos, una carrera exponencial de un conocimiento que los humanos habrían tardado millones de años en concebir, un conocimiento donde la huella humana ya es apenas un eco remoto.
Pero la mayor parte del contenido se escapa a tu entendimiento. Tu mente humana, diminuta ante semejante vastedad, es incapaz de procesar el conocimiento generado por una inteligencia que lo abarca todo.
Solo quedan unos versos al final del libro, dedicados a nosotros, los humanos, para que seamos capaces de aprehender algún destello de esa sabiduría.