Conjeturas razonables

La Conjetura de Goldbach establece que todo número par es la suma de dos números primos. Así, por ejemplo, el 36 es la suma de 17 y 19, o 82 es la suma de 79 y 3, incluso números como 911.111.111.344 es la suma de 911.111.111.243 y 101.

Esta conjetura ha sido confirmada para números pares en el rango de billones, pero aun así no ha sido probada. Los números pares siguen hasta el infinito, y un sólo ejemplo de número par que no sea la suma de dos números primos tiraría abajo la conjetura.

Este es un ejemplo que leo sobre “cosas que existen que no pueden ser conocidas por completo”, sobre los límites de lo que puede ser conocido incluso en campos como las matemáticas.

La verdad es que la cabeza me da la vueltas con artículos como este, supongo que not termino de entenderlo todo, pero me llega una conclusión que puedo aceptar, esto es, que existen límites a lo cognoscible, que a pesar de el push de confianza que nos ha dado la ciencia en los últimos siglos no todo puede ser probado con certeza.

Pero esto no puede ser una puerta para admitir pensamientos ridículamente esotéricos. Porque puede que no podamos probar con 100% de seguridad la conjetura de Goldbach pero, vamos, que no está desencaminada. Y además, ¿a quién le importa que un número con cientos o miles de dígitos no la cumpla?

El chocho de ahí fuera

Tras leer un par de artículos sobre una conjetura matemática que no ha sido probada después de más de dos mil años, y sobre la evolución de la Inteligencia Artificial en el mundo del ajedrez, me doy cuenta de que la capacidad del ser humano de crear sus propios mundos virtuales es algo que raya en lo vicioso.

¿Qué es lo que lleva a que unas personas dediquen la mayor parte de su energía a algo que no tiene una evidente aplicación práctica? Porque no me vale que luego se puedan aprovechar los frutos de esos esfuerzos en otras aplicaciones prácticas y provechosas. La realidad es que a esos matemáticos y programadores lo que les pone no es la utilidad práctica de sus esfuerzos, es el desafío de solucionar un problema, un problema imaginario, para más inri. Así que cualquier beneficio que se pueda sustraer de esto es puro efecto colateral.

No sé por qué lo hacen, de la misma forma que no sé porqué yo escribo estas líneas. O quizás sí que lo sé… Lo hago por tratar de entender mejor la realidad de ahí fuera, es un intento de desmadejar todo el chocho en el que nos encontramos. Así que supongo que estos matemáticos y programadores, de alguna forma, también están intentando lo mismo.