Moscas y tetas

Unos científicos han descubierto la forma de detectar si una mosca está consciente o no (las que no lo estaban habían sido anestesiadas).
Más allá de preguntarse cómo puñetas se anestesia una mosca, el sentido del experimento es ser capaz de detectar lo mismo en humanos, de tal forma que podamos averiguar si, por ejemplo, pacientes en coma están realmente conscientes.
Si vamos a ser capaces de hacer esto, no parece descabellado que en el futuro se puedan detectar otras cosas: si una persona está aburrida, pensando en babia o cachonda. Puedes estar hablando con alguien y tu sistema de realidad aumentada detectará si la persona que está frente a ti está diciéndote la verdad, está pensando en acostarse contigo o si está mínimamente interesado en lo que le estás contando.
Vamos a acabar siendo más transparentes que un vaso de agua.

Monos evolucionados

  “Solo somos una raza avanzada de monos en un planeta menor”.
                              —Stephen Hawking: físico, matemático, cosmólogo, genio.
El articulo de hoy del gran John Carlin habla de lo irracional de nuestros sentimientos de grupo, ya estén relacionados con el fútbol, la política, la religión o las fiestas de los pueblos.
Lo cómico es cómo caemos en el autoengaño de convencernos que nuestros prejuicios se basan en la razón, que empíricamente nuestros argumentos a favor del socialismo o del barcelonismo son superiores a los del capitalismo o el madridismo, o viceversa. Llegamos a donde llegamos, somos del Madrid o del Barça o de izquierdas o de derechas, por circunstancias de la vida, por accidentes que nada tienen que ver con la lógica y que son impulsados en primer lugar por ese instinto básico que conduce a la mayoría de las personas inexorablemente a identificarse con una bandera, una idea o un equipo. El cerebro solo entra en juego después.”


Un carajillo de Baileys, por favor

En 1927 la psicóloga Bluma Zeigarnik se dio cuenta de que los camareros de un restaurante de Viena solo recordaban las órdenes que todavía estaban “en marcha”, pero se olvidaban de ellas en cuanto eran pagadas. Estudios posteriores indican que nuestro cerebro se centra en las actividades que no han sido terminadas debido a una especie de necesidad de “cerrarlas”.

En dos palabra: “Im” “prezionante”…

Dijo Jesulín de Ubrique aquello de: “…en dos palabra: im prezionante”? O es sólo fruto del ingenio de algún cómico y lo imaginario se mezcló con lo real de tal forma que es muy difícil separarlo. Éste sería el caso de una anécdota sin importancia, pero esta mezcla de realidades virtuales impregna todo los que sabemos o creemos saber.


Pienso, luego tengo tendencias ateas

Psicólogos de la Universidad de Columbia han desarrollado varios experimentos para ver como el pensamiento analítico está relacionado con la creencia en Dios. No ofrecen conclusiones definitivas, sólo tendencias, pero bueno, hacia el lado esperado: a mayor pensamiento analítico, menor creencia en Dios.

“Obviously, there are millions of very smart and generally rational people who believe in God,” he says. “Obviously, this study doesn’t prove the nonexistence of God. But it poses a challenge to believers: If God exists, and if believing in God is perfectly rational, then why does increasing rational thinking tend to decrease belief in God?”

Pastillas para apostar

Unas pastillas para el Alzheimer provocó que algunos de sus pacientes se volvieran apostadores compulsivos. Éste es uno de los ejemplos que David Eagleman pone en su artículo, The Brain On Trial, para mostrar como una pequeña alteración en la química de nuestro cerebro puede cambiar significativamente nuestro comportamiento. Pone en duda incluso la esencia misma de la voluntad propia al indicar que la mayoría de actos criminales son consecuencia de algún tipo de “configuración” diferente en el cerebro de los “malos”.

Pone ejemplos de como personas que han tenido comportamientos totalmente normales se han vuelto pedófilos o se han subido a un campanario a pegar tiros porque sus cerebros fueron afectados por tumores.
Sin llegar a estos extremos, si el “equilibrio químico” es tan importante entonces nuestro día a día puede verse afectado de forma mucho más sutil por lo que comemos y bebemos. Quién sabe, a lo mejor el pepino nos pone pesimistas, el ajo más brillantes y las salchichas de Frankfurt más románticos.
Así que hay que ponerse manos a la obra para encontrar la combinación de alimentos personalizada que mejore nuestro rendimiento y estado de ánimo. Salud.

The QWERTY Effect

Una palabra que resulte difícil de pronunciar tiene connotaciones negativas. El ingenio popular soluciona esto cuando a un inmigrante con un nombre ininteligible adopta el apodo de “Paco” o “Pepe”.
Unos investigadores defienden que un efecto parecido sucede cuando tenemos que escribir las palabras en un teclado, de tal forma que las palabras que tengas más letras que caigan sobre el lado izquierdo tienden a tener una connotación negativa mayor.

No sonrío porque estoy feliz, estoy feliz porque sonrío

El pensamiento positivo se ha convertido en una especie de mantra algo cargante. Pero hay que reconocer que para lo poco que estamos por aquí, para lo insignificantes que somos si nos comparamos con otras escalas, que mejor no amargarnos por tonterías y disfrutar cuanto podamos mientras nos de por seguir respirando.

(Nada, que me salíó el día místico hoy…).