No sonrío porque estoy feliz, estoy feliz porque sonrío

El pensamiento positivo se ha convertido en una especie de mantra algo cargante. Pero hay que reconocer que para lo poco que estamos por aquí, para lo insignificantes que somos si nos comparamos con otras escalas, que mejor no amargarnos por tonterías y disfrutar cuanto podamos mientras nos de por seguir respirando.

(Nada, que me salíó el día místico hoy…).