El insospechado efecto de los churros en tu pensamiento filosófico

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Unas pastillas para el Alzheimer provocaron que algunos de sus pacientes se volvieran apostadores compulsivos. Éste es uno de los ejemplos que David Eagleman pone en su artículo, The Brain On Trial, para mostrar como una pequeña alteración en la química de nuestro cerebro puede cambiar significativamente nuestro comportamiento. Pone en duda incluso la esencia misma de la voluntad propia al indicar que la mayoría de los actos criminales son consecuencia de algún tipo de «configuración» diferente en el cerebro de los «supuestos malos». Pone otros ejemplos extremos de personas totalmente normales que se volvieron pedófilos o se subieron a un campanario a pegar tiros porque sus cerebros fueron afectados por tumores.

Sin llegar a estos excesos, si el «equilibrio químico» de nuestro cerebro es tan importante, entonces, ¿quiere decir que puede verse afectado de forma más sutil por lo que comemos y bebemos en nuestro día a día? Quién sabe, a lo mejor el pepino nos pone pesimistas, el ajo más brillantes, los churros filosóficos y las salchichas de Frankfurt más románticos.

Así que, nada, a encontrar la combinación de alimentos personalizada que mejore nuestro rendimiento y estado de ánimo.

Salud.