Sobre electrodos y cervezas

Un grupo de científicos ha logrado que un grupo de ratones modificados genéticamente interactúen más entre ellos utilizando unos pequeños implantes cerebrales.

Estos experimentos no están aprobados para ser realizados en humanos, pero todo se andará… Aunque bien mirado, tanta tecnología para manipular el cerebro y la verdad es que ya tenemos una medicina que nos vuelve más sociales sin electrodos: el alcohol.

Sentimientos asintóticos

En geometría se suele dar la definición de asíntota a una curva que «no se encuentran nunca».

Es un concepto geométrico pero que puede aplicarse a nuestro día a día. Por ejemplo, tenemos una relación asintótica con ese concepto tan escurridizo de la “felicididad”, ya que podemos sentirnos felices pero siempre parece que hay algo más para sentir la plenitud de esa felicidad. Y puede que eso sea bueno, ya que si “cruzamos la recta de la felicidad” puede que nos pasemos de largo.

Into the Wild

Christopher McCandless terminó la Universidad y se dedicó a viajar por Estados Unidos durante un par de años. En 1992 se fue a Alaska a vivir en solitario en medio de las montañas. Unos meses después murió de hambre, probablemente debilitado por el envenenamiento causado por unas plantas que comió.

Un libro y una película, “Into the Wild”, le hicieron famoso después de muerto. Hay quien lo admira como soñador, como romántico atormentado que rechaza el materialismo, hay quien lo tiene como un idiota que se mató a si mismo por irse sin preparación a un lugar inhóspito, que murió de forma tonta porque no se había llevado un mapa que le hubiera ayudad a salir de allí en cuanto empezó a enfrentarse a sus problemas.

Hoy, admiradores de McCandless intentan llegar a la zona donde murió, emulado a su héroe, hasta el punto de que el Departamento de Recursos Naturales de Alaska ha tenido que retirar el autobús abandonado en el que vivió porque los excursionistas sufren accidentes e incluso alguno de ellos a muerto.

En mi caso, me atrae la historia de McCandless. Puede que su torpeza provocó que muriera de forma innecesaria, pero fue un tipo valiente que vivió como le salió de las pelotas. La fama postuma que vino después no fue algo buscado por él, es consecuencia de la necesidad de buscar referentes en una sociedad que tiene mucas lagunas.

Miles Davis, marca Hacendado

En una escena de una película que no viene al caso, ambientada en los 70, una mujer entra en una tienda de discos y ojea entre las portadas como si fueran tesoros, encuentra uno de Miles Davis, lo escucha y entra en éxtasis.

En un contexto en el que escuchar música requiere este esfuerzo, es algo difícil de encontrar, no está disponible, una canción de Miles Davis es equivalente al caviar iraní. Pero en un contexto como el actual, en el de los servicios de streaming en los que cualquier canción del mundo está a un “Alexa ponme esto” de distancia, no valoramos lo que está a nuestra disposición. De repente Miles Davis se convierte en un “Hacendado” más, una marca blaca, un producto más escondido en una montaña.

Los próximos 15 años

Hace 15 años era un treintañero que se acababa de mudar a Inglaterra, había conseguido un trabajo que me permitía sobrevivir, no tenía hijos pero decidí con mi pareja ir a por el primero. Hace 15 años no pensé donde iba a estar hoy, en 2021, pensar a tan largo plazo no era que estaba en mi cabeza. Y no me ha ido mal, después del primer hijo vino un segundo, encontré un trabajo interesante que elevó nuestro nivel de vida y me permitió desarrollar una carrera profesional que no podía ni vislumbrar en 2006.

Hoy sí me planteo donde estaré dentro de 15 años. Habré sobrepasado por poco la barrera de los 60, los próximos lustros representan la última oportunidad para seguir creciendo profesionalmente y, por qué no, económicamente. Ya no soy un soltero sin obligaciones y con flexibilidad para elegir hacia donde dirigir mi vida, soy un padre de familia con obligaciones, con hipoteca, con una carrera profesional que ya no permite el lujo de cambiar de rumbo.

Si no tuviera necesidades económicas me iría a viajar por el mundo con mi pareja. Pero con unos hijos adolescentes que todavía tienen que enfrentarse a la Universidad, y una jubilación que está a la vuelta de la esquina, tengo que hacer números y tomar decisiones “razonables”. Razonable… Qué palabra más antipática, lo que me pide el cuerpo es ser alocado, impetuoso, intuitivo… pero, no, toca ser razonable…

Pero lo de “razonable” no quita lo valiente. Dejarse llevar por la inercia implica falta de control sobre tu vida, el timón del barco hay que controlarlo, hay que saber hacia dónde te diriges.

Ese tono de voz…

Se están pagando miles de millones de dólares por empresas de inteligencia artificial. La última gran adquisición, la de Microsoft comprando Nuance, una empresa que ha desarrollado un software de reconocimiento de voz.

El reconocimiento de voz es un tipo de tecnología que se está conviertiendo muy habitual ya en nuestras vidas, con plataformas como Alexa, pronto las reuniones virtuales tendrán transcripciones automáticas de lo que se ha dicho.

Muy pronto estas tecnologías podrán ser aplicadas a reconocer inflexiones poco habituales en nuestra voz, relacionarlas con estados emocionales, y mostrarán la probabilidad de que estemos minitiendo o, al menos, adornando o evadiendo la verdad.

Un futuro en el que será más complicado mentir…

El riesgo de tener una pareja de la farándula

Tener de mujer a Merly Streep tiene que ser algo complicado. Si te estuviera engañando con el vecino no podrías saberlo nunca, ya que sus dotes de gran actriz le permitirían negar de forma convincente cualquier evidencia. “Cariño, esos calzoncillos son tuyos”, “Pero me vienen grandes, no son de mi talla…”, “Es que te compré unos nuevos muy sexis para que te los probaras”, “Pero si están usados…”, “No están usados, es que es una nueva moda que ha salido ahora, que los venden con el rastro y todo…”. Y te contestaría siempre de forma tan, tan persuasiva que tu acabarías diciendo “Ya, claro”, y te pondrías a hacer otra cosa.

Es que, como me dijo mi hijo anoche, “los actores son en realidad mentirosos profesionales, ¿no?”. Bueno… un poco sí.

Una copita más…

Exite el estereotipo del artista alcoholizado, que depende de su propia autodestrucción para conseguir la genialidad. En esta liga tenemos a Hemignway, a Truman Capote, a Frank Sinatra.

Leyendo una autobiografía de Stephen King descubro que él fue alcohólico también, de hecho el personaje de “El Resplandor” está en cierto sentido basado en él, y que reconoce que no recuerda nada del proceso de escritura de su novela “Cujo”. Pero dejó de beber, asumiendo que perdería su habilidad para escribir best sellers, pero no, siguió escribiendo estando sobrio y siguió teniendo éxito.

Así que lo de el alcohol, o las drogas, como excusa para la creación, bueno, pues eso, que tiene algo de excusa…

Orejeras

En las grandes organizaciones es muy fácil perder de vista el sentido de las cosas. Cada departamento se centra en sus propios objetivos sin entender realmente como estos afectan al fin último de la organización.

En una organización pequeña es más fácil ver como el esfuerzo de uno contribuye al resultado final, entre otras cosas porque una misma persona suele actuar con varios roles a la vez.

La especialización contribuye a la eficiencia, pero el exceso de especialización es contraproducente.