«Majestad, uno de los artesanos del gremio de zapateros ha aumentado la productividad y la calidad de sus […]
Psicología
Se miró en el espejo y vio una mancha. Su mujer también era otra mancha.
Despertó en un pasillo infinito lleno de puertas. Cada una que cruzaba cerraba otras.
Freud le pregunta a Schrödinger de dónde sacó la idea del gato. La respuesta incomoda.
Sabemos que dividirnos por países es arbitrario. Aun así, si ganamos mañana, va a ser la repera.
Dos tipos de personas: las que miran al horizonte y las que se miran el ombligo. Y luego está lo de la cebolla.
Escribir es viajar en el tiempo: mandar mensajes al futuro para no olvidarte de quién fuiste.
Antes había que buscar el vinilo. Ahora basta un clic, y quizá por eso la canción vale menos.
Nos precede una incalculable cadena de errores del ADN. Visto así, ¿por qué agobiarse por la última cagada?
Jung no incluyó el Ferrari entre los arquetipos, pero podría. Enzo lo consiguió: meter su coche en el inconsciente colectivo.
Hablábamos el mismo idioma, pero vivíamos en universos distintos. ¿Y si la política funciona igual?
Con los años uno se da cuenta de que el tiempo huye y no vuelve. Tempus fugit. Toca hacer la lista de propósitos.
Un barco en el puerto está a salvo, pero no sirve de mucho. Hay que salir a pescar algo, aunque sea una merluza.
Un mal liderazgo puede retrasar la captura de un asesino, hundir una empresa o un país. Ejemplos sobran.
Quería que mis hijos vieran estas películas. Una buena historia comunica mejor que un sermón.
Entre nuestra versión más excelsa y la más perversa siempre hay una distancia infinita. Y eso quita presión.
«Pepe, ponme una cervecita». El robot doméstico llegará, y lo que nos venderá será no sentirnos solos.
Neveras con cerveza fresquita, antibióticos, música a un clic. Y aun así nos cuesta ser felices.
Cada pocos meses olvido lo mal que lo paso en IKEA. Y vuelvo. Me cago en Darwin.
Desde muy arriba se pierde la humanidad. Quizá por eso ni Dios acierta con la perspectiva.