De joven la meditación me parecía cosa de flojos. Luego creces, y la gilipollez no se va del todo, pero aprendes.
Psicología
Una promiscuidad radiofónica que provoca sarpullidos ideológicos. Y que, a veces, me hace cambiar de opinión.
Un salero que cambia de sitio puede ser más conflicto que una escena llena de gritos.
Un par de vermús y unas olivas en un bar cutre. Hay amigos que te enseñan a ver lo que antes no veías.
Los pequeños gestos encauzan tu día y el de quienes te rodean. Efectos mariposa de andar por casa.
Los mejores libros son los que cuentan lo que ya sabías, decía Orwell. Cuando leemos, queremos encontrarnos.
La rutina tiene mala fama, pero es la que da la calma necesaria para tejer palabras. Bienvenida de vuelta.
Un hombre pelea con una puerta automática que no entiende. ¿Cuántas puertas así nos encontramos todos a diario?
Arriba es bueno, abajo es triste, lo cálido es amable. Y si estás bajo, muerde un lápiz.
Lo importante casi nunca se planifica. Hay que salirse del camino, comerse los bordes y no tirar nada.
La realidad tiene demasiadas aristas. Por eso nos contamos historias con su planteamiento, nudo y moraleja.
Genes, familia, época: todos jugamos a una lotería que no elegimos. Mensaje para el que reparte los números.
Unas 4.000 semanas de vida, y yo ya he pasado el ecuador. Toca elegir bien a qué dedicar el tiempo, y con quién.
Con el móvil puedo recorrer años de mi vida en fotos. Hasta 2004. Antes de eso, mis recuerdos están en cajas en casa de mis padres.
Hay quien gana cualquier discusión a base de parrafadas sin rumbo. Y la sociedad los premia con puestos directivos y cargos políticos.
Hoy he entrado en una iglesia y he encendido una vela. Es mi primera vez.
El destino es como esas caras que vemos en las nubes o en las tostadas. Y que no exista es, en realidad, una liberación.
Mapa en mano, te pasas una calle, los niños asustados detrás… Google Maps habrá salvado más parejas que muchos terapeutas.
El horizonte, por definición, es inalcanzable. Y eso está bien.
Quizá la batalla eterna entre el bien y el mal sea en realidad una batalla entre tontos y «enteraos».