Un anciano viaja al pasado para salvar el mundo. El problema es que tiene que convencer a su yo adolescente.
Ciencia Ficción
Un chip que vuelve más inteligente a quien se lo toma. El efecto secundario: pura contemplación.
Un libro que lo explica todo, escrito por una inteligencia artificial. Para nosotros, solo unos versos al final.
Acabo de autopublicar Algoritmos Imperfectos, el segundo libro de la serie Futuros Imperfectos.
Seis episodios sobre un futuro cercano. Por qué Black Mirror sigue siendo una serie para ver y comentar.
Familia, amigos y hasta Trump y Biden conectados en directo. Así fue la presentación de Futuros Imperfectos en Valencia.
Un anciano nacido en 1900 tenía claro el gran invento de su siglo: la bombilla. Sus efectos colaterales lo cambiaron todo.
Un poco de autobombo: presento Futuros Imperfectos el 26 de abril en la FNAC de Valencia. Por si suena la flauta.
Mejorar a tu bebé tiene un coste; mejorar el mundo, también. Del gen HLA al cambio climático: no nos está saliendo gratis.
El booktrailer de Futuros Imperfectos ya está aquí. Y la oferta de enviaros el libro gratis a casa.
Quedan menos de diez minutos para el fin del mundo. Dos amigos, una furgoneta, cervezas frías y una pregunta: ¿te arrepientes de algo?
Relatos sobre un futuro cercano en el que la tecnología lo cambia todo. Y ejemplares gratis para los lectores del blog.
Auto-bombo: Futuros Imperfectos, mi colección de relatos sobre un futuro cercano, ya está publicado en papel y ebook.
Fermi preguntó dónde estaban todos mientras trabajaba en la bomba atómica. Quizá la respuesta la tenía delante.
Un algoritmo que acierta cuánto durará cada pareja. El problema es que las parejas felices no son buenos clientes.
Paquete básico, Premium o Platinum: una pareja diseña a su hijo a la carta. Cada virtud tiene su letra pequeña.
Sin Cyrano AR, el sistema de realidad aumentada, no hubiera pasado de la primera cita. Con él, todo fue perfecto. Quizá demasiado.
El SETI capta la televisión de otro planeta y la humanidad se engancha durante décadas. Hasta que las noticias se vuelven oscuras.
Te despiertas en una cama que no recuerdas. En el ordenador, un vídeo en el que tú mismo te explicas qué ha pasado.
La novela favorita de Mary Shelley no fue Frankenstein, sino una historia apocalíptica que la crítica destrozó y que hoy se entiende mejor.