En una sola comida, un editor encargó «Dorian Gray» a Wilde y una novela de Sherlock Holmes a Conan Doyle. Qué ojo.
Curiosidades
No tengo nada contra las mascotas, pero que haya más perros y gatos que niños en España… ¿no suena un poco triste?
Ocho definiciones horizontales para un crucigrama imposible. Las soluciones, a vuestro criterio.
Hasta Leonardo y Maquiavelo fracasaron a lo grande juntos. Así que seamos benévolos con nuestros pequeños fracasos.
Napoleón conquista Rusia, Aníbal arrasa Roma, los soviéticos llegan a la Luna. La Historia pudo ser muy distinta.
«La posibilidad de hacer justicia sin pedir permiso». Sergio Leone y la marca italiana que convirtió la venganza en género de cine.
Les damos de comer, los sacamos a pasear, los llevamos al veterinario. Seamos sinceros: los verdaderos amos son ellos.
Joy Milne olió el párkinson de su marido años antes del diagnóstico. Un superpoder útil para la ciencia e incómodo en la cola del súper.
Una apuesta de Lord Byron en una villa junto al lago de Ginebra dio origen a Frankenstein y al primer relato de vampiros.
Antes había una escupidera en cada bar. Las sociedades cambian, y pueden elegir tener menos inmundicia y menos tontería.
Castilla, Aragón y Portugal ya tenían a dónde ir. ¿Y Navarra? Pues a conquistar Albania, claro.
El espía que inventó a James Bond también escribió un cuento infantil sobre un coche volador.
Un circo del siglo XIX ayudó a construir la identidad nacional de Estados Unidos. Y su ritual del himno.
Cada vez que escaneas un código QR estás tocando, sin saberlo, un tablero de Go de hace milenios.
Todos llevamos un Ben-Hur dentro: ganamos una carrera contra cientos de millones de competidores.
Robespierre empezó oponiéndose a la pena de muerte y acabó guillotinado en la misma plaza donde rodaron más de mil cabezas.
Tres años en The Internet Archive y te hacen una estatua, al estilo de los guerreros de terracota. ¿Y si nos la hicieran a todos?
En 1949 un estudiante construyó una máquina en la que el agua hacía de dinero y se podía jugar con los impuestos. Se llamaba MONIAC.
«La excepción que confirma la regla» nunca tuvo mucho sentido. Viene de una mala traducción del latín, y hay formas mejores de decirlo.
Una novela de 300 páginas sin una sola «E». Tiene mérito, sí, pero ¿qué necesidad había?