Un amigo conspiranoico me reta a mandarle lecturas para «iluminarse». Acepto: aquí va un kit básico para ser más exigentes con la realidad.
Autor: Sergio Rozalén
Soñé que esperaba en la cola del banco y no avanzaba. Hasta en un sueño, que construyes tú, puedes quedarte atrapado. Hasta que despiertas.
Juan a los 43 no es el Juan de los 10, pero sigue llamándose Juan. Nombrar simplifica la realidad y nos esconde que todo cambia.
Esferas del tamaño de una órbita planetaria funcionando como ordenadores gigantes. Ciencia ficción, sí, pero también una pista para buscar extraterrestres.
Tú, que lees esto, eres el Dios que creó el mundo el jueves pasado. No te acuerdas, pero la Iglesia del Último Jueves tiene respuesta para todo.
Pascal pensó que resolvía lo de Dios con una fórmula: mejor creer, por si acaso. Pero, ¿qué Dios? ¿Y si se da cuenta de que es por interés?
¿Y si la Tierra se hubiera creado hace cinco minutos, con todos tus recuerdos de serie? Quizá creerlo nos ayudaría a tomarnos todo menos en serio.
La pregunta de por qué hay algo en lugar de nada lleva siglos sin respuesta. Quizá el problema esté en el «por qué».
Hay quien sostiene que es más probable que surja un cerebro solitario en mitad del Universo que todos nosotros. Para ser filósofo hay que ser creativo.
¿Cuál de las dos figuras se llama Bouba y cuál Kiki? Casi todos respondemos lo mismo, y aún no sabemos del todo por qué.
El Barça sale a por setas; el Madrid, si encuentra un rolex por el camino, se lo guarda. Así escribe Valdano sobre fútbol.
Sí, necesitamos placebos para apechugar con el día a día. Pero de ahí a creerse los cuentos hay un trecho. Lo dice un ateo, ni nuevo ni viejo.
Suena Juan Luis Guerra y, de repente, un George Clooney gigante en el cielo, a lo Miguel Ángel, con su tacita de expreso. Atentos, Nespresso.
Toco la guitarra fatal y lo sé. Pero sigo tocando cada semana, para mí. Aceptar tu mediocridad, bien entendida, es una liberación.
«Probablemente debemos ejecutar entre 10.000 y varias decenas de miles». Y se quedó tan pancho. Mao, 1951.
Cada vez nos definimos más por lo que rechazamos. Y decir que no siempre es más fácil que proponer algo.
Me vacuno sin haber leído los estudios, como todo el mundo. Puede que sea un borrego, pero un borrego solidario. Los tigres, que se apañen.
Si los errores nos trajeron de seres microscópicos a tener ojos y piernas, quizá deberíamos ser más comprensivos cuando alguien falla.
«El respeto que tenía a mi padre no es el mismo que tiene mi hijo conmigo». Ancelotti lo dijo hablando de fútbol, pero no iba de fútbol.
Un millonario quiere ganar más millones saltándose las normas de entrada de un país en plena pandemia. Novak, te has pasado de listillo.