Se define un problema, se aplican algoritmos y voilà. Cree en lo que te decimos y no te esfuerces en entenderlo: la nueva religión.
Autor: Sergio Rozalén
Cualquier cosa que pensamos está trufada de bloques impostores. Reconocerlo ayuda a relativizar quién tiene razón.
Buñuel era ateo, pero no combativo. Es como saber el truco del mago y seguir disfrutando del espectáculo.
Hoy trasteamos con el cerebro con herramientas de carnicero. Algún día podremos operar la personalidad.
La realidad contiene mucho más de lo que sabemos ver. Y quedan pliegues esperando a ser descubiertos.
Si nosotros nos pasamos por el forro los mandamientos de Moisés, ¿por qué iban los robots a respetar las leyes de Asimov?
Del español al bengalí, medio mundo habla una lengua que quizá nació entre unos pastores nómadas de las estepas.
En 1945 nadie concebía un ascensor sin ascensorista. Sereno, aguador, telegrafista… tantas cosas que eran y ya no son.
Al error de una regresión lo llamamos «ruido». Pero entender el ruido es entender el futuro.
Derecho a la vida, a la igualdad, a la intimidad… Echo en falta uno: el derecho a equivocarse.
Cada vez más especialistas y menos gente que entienda el conjunto. Gestionar la tecnología es montar un caballo desbocado.
Entender por qué la gente actúa como actúa. Para eso están los datos… y las historias que me invento.
Caos, gente entrando y saliendo… y de ahí salieron «Get Back» y «Let It Be». Proceso creativo y estructurado no casan bien.
¿Y si una operación pudiera convertirte en Einstein, en Picasso… o en Stalin? Reconfigurar la mente, el futuro que asusta.
Dos inteligencias artificiales hablando entre ellas, como dos espejos enfrentados. ¿A qué conclusiones llegarán?
Los segundos no vuelven. Pero se puede desviar la inercia: reinventarse, o al menos intentarlo. Y volverlo a intentar.
Diez artículos al mes y te piden suscribirte. Con tanto ruido, casi pagaría más por no leer nada de nada.
Dos cóndores se reprodujeron sin machos. Imagina una pastilla que lo hiciera posible en humanos: el principio de la insignificancia del macho.
Somos hormigas en un hormiguero. Pero, dentro de lo que cabe, podemos elegir entre los hormigueros de alrededor.
¿Cómo saber cuándo una vaca está en su día fértil? Con un podómetro. El análisis de datos llega al vaso de leche.