«La excepción que confirma la regla» nunca tuvo mucho sentido. Viene de una mala traducción del latín, y hay formas mejores de decirlo.
Autor: Sergio Rozalén
Cuando la conversación se tensa, siempre es más fácil subir otro peldaño. ¿Sabremos volver a un entorno menos crispado?
Las democracias también tienen recesiones. Necesitamos vacunas contra el COVID-19, pero también contra este resfriado autoritario.
Leopoldo II nunca pisó el Congo, pero eso no le impidió explotarlo. A él le debemos la expresión «crímenes contra la humanidad».
En Auschwitz se traicionaba por un pedazo de pan, pero también se hablaba de poesía. Y la palabra «mañana» dejaba de tener sentido.
La sala donde el Partido te enfrenta a tu peor pesadilla. Orwell la sacó de las checas… y de unas reuniones tediosas en la BBC.
¿Por qué el antivacunas suele ser también aficionado a las conspiraciones? Quizá porque ambas cosas exigen ser el centro del Universo.
Una novela de 300 páginas sin una sola «E». Tiene mérito, sí, pero ¿qué necesidad había?
A, E, I, O, U. Cinco, como en japonés. Pero el danés usa 32. ¿Habrá unas vocales primarias, como los colores?
Problema solucionado, no con más antidisturbios, sino con menos vendedores de kebaps.
Incluso en Auschwitz, Primo Levi vio que conservaba la dignidad quien ejercía un oficio para el que estaba preparado.
Casi la mitad de lo que hacemos cada día no lo decidimos: lo hace la inercia. Conviene saber cuáles de esos hábitos tumbar.
Todo es «fast» y lo engullimos como el monstruo de las galletas. Y con lo «fast» es más fácil colar lo «fake».
Si voy a pagar por las noticias, no quiero una verdad: quiero todas las versiones de una realidad. Y algo de originalidad.
Si el cargo es honorífico, ¿de verdad no hay nadie en Italia menos polémico que Berlusconi para ocuparlo?
Unas neuronas humanas en una placa de Petri aprenden a jugar al Pong más rápido que una IA. O eso, o fue una noche de farra en Australia.
Bill Clinton no habría sobrevivido hoy al caso Lewinsky. Y la serie lo trata con una indulgencia que no cuela.
Estados Unidos lleva en guerra el 90% de su historia. ¿Y si parte de esa violencia acaba volviendo a sus propias calles?
Unos jinetes de las estepas llegaron a la península y dejaron su cromosoma Y en casi todos. Los hombres de aquí… a saber en qué acabaron.
Nadie sabe definir con precisión la palabra «juego», y sin embargo todos sabemos lo que es. Wittgenstein lo explicó mejor.