Los dioses del Olimpo contemplan Waterloo entre uvas y muslos de pollo. Napoleón, por cierto, no era tan bajito.
Guerra
Una alegría extraña, casi culpable. Y la esperanza de que todo esto solo sea una gripe.
Hasta Leonardo y Maquiavelo fracasaron a lo grande juntos. Así que seamos benévolos con nuestros pequeños fracasos.
¿Irías a la guerra? Una pregunta que parecía ajena y que la guerra de Ucrania ha vuelto a poner sobre la mesa.
El conflicto más mortífero desde la Segunda Guerra Mundial y casi nadie lo recuerda.
Rumiantes que luchan con los cuernos en ángulo para no hacerse daño. Orwell, 1984, y una actualidad estremecedora.
Napoleón conquista Rusia, Aníbal arrasa Roma, los soviéticos llegan a la Luna. La Historia pudo ser muy distinta.
El SETI capta la televisión de otro planeta y la humanidad se engancha durante décadas. Hasta que las noticias se vuelven oscuras.
«En una de mis vidas anteriores fui un coronel del ejército francés». Y yo sin poder dejar de mirar la mancha de aceite de su corbata.
El emperador Hirohito dejó de ser un dios con un párrafo escrito por un teniente coronel estadounidense. Así se degrada uno a simple mortal.
El espía que inventó a James Bond también escribió un cuento infantil sobre un coche volador.
Como en Hollywood, quizá la historia tenía otros actores para los papeles de dictador. Por desgracia, estos los clavaron.
Nadie esperaba que el cómico estuviera a la altura. Nuestro pasado no siempre predice cómo responderemos.
EE. UU. ganó las batallas y perdió la guerra. Simon Sinek explica por qué: jugaba a otro juego.
¿Cuánto tiempo puede sostenerse una realidad oficial cuando el embargo empieza a notarse en la calle?
Hay que atacarles donde más les duele: a partir de ahora, Ensaladilla Ucraniana.
¿Es posible un control orwelliano en un mundo donde la información no puede contenerse? Quiero pensar que no.
Sí, probablemente somos algo hipócritas con Ucrania. Y también es una reacción natural, casi inevitable.
¡Rusos de Rusia! ¿De verdad necesitáis más territorio? Por favor, dejad de ser los malos de la película.
Que un psicópata dirija una empresa es habitual. Que dirija un ejército con armas nucleares es otra cosa.