Los dioses del Olimpo contemplan Waterloo entre uvas y muslos de pollo. Napoleón, por cierto, no era tan bajito.
Historia
Conservamos el envoltorio de las costumbres mucho después de que su significado original se haya evaporado.
Un escritor ruso, un abogado indio en Sudáfrica y unas cartas que cambiaron el siglo XX.
Ganamos «selfie» y perdemos «enaguas». Lo que el vocabulario que nace y muere dice del tiempo en que vivimos.
¿Alguien ha dicho alguna vez en voz alta el 2.112.337? Un homenaje a los números que nadie nombra.
Jovellanos tenía cara de cansado. Sus herederos serán algoritmos que deciden por nosotros… sin cara de cansados.
Cada una de esas 120.000 millones de vidas tuvo una historia. Y todas, de algún modo, están conectadas con la tuya.
Un anciano nacido en 1900 tenía claro el gran invento de su siglo: la bombilla. Sus efectos colaterales lo cambiaron todo.
En una sola comida, un editor encargó «Dorian Gray» a Wilde y una novela de Sherlock Holmes a Conan Doyle. Qué ojo.
Antes de su trágica decisión, Zweig se aseguró de que su última novela llegara a imprenta. Quizá quería seguir viviendo.
Hasta Leonardo y Maquiavelo fracasaron a lo grande juntos. Así que seamos benévolos con nuestros pequeños fracasos.
Quería que mis hijos vieran estas películas. Una buena historia comunica mejor que un sermón.
¿Irías a la guerra? Una pregunta que parecía ajena y que la guerra de Ucrania ha vuelto a poner sobre la mesa.
Bombardeamos países y arrasamos ecosistemas. Lo de «sapiens» fue claramente precipitado.
Un médico quiso pesar el alma y le salieron 21 gramos. Por suerte, no es un método de adelgazamiento.
Fermi preguntó dónde estaban todos mientras trabajaba en la bomba atómica. Quizá la respuesta la tenía delante.
El conflicto más mortífero desde la Segunda Guerra Mundial y casi nadie lo recuerda.
Hace un siglo el problema eran las boñigas de caballo. Hoy, los patinetes en la acera. Las ciudades siguen cambiando.
Napoleón conquista Rusia, Aníbal arrasa Roma, los soviéticos llegan a la Luna. La Historia pudo ser muy distinta.
¡Espartanos! ¿Cuál es vuestro oficio? Pues de momento, no pisar lo fregao.