Chuck Norris vs Mortadelo

En 1988 3 miembros del IRA fueron tiroteados en Gibraltar for fuerzas especiales británicas. Los terroristas tenían la intención de realizar un atentado, las fuerzas británicas los emboscaron en una gasolinera, los terroristas iban desarmados y no encontraron bomba alguna en su coche.

Rafael Vera, Secretario de Estado de Interior por aquel entonces, lo pone como ejemplo de cómo se las gastaban los británicos, en contraste con el revuelo que montamos en España con las cosas del GAL, según cuenta en el documental “El Desafío: ETA”.

Otro ejemplo que puede venir a la mente es el de la operación que mató a Bin Laden, aprobada por un líder tan carismático como Obama. Un grupo de operaciones especiales, invaden el territorio de un país más o menos aliado, Pakistán, con el objetivo de matar al terrorista más odiado del mundo. Acto seguido lo anuncian a bombo y platillo y aquí no ha pasado nada.

En el país de Harry el Sucio, Chuck Norris, Charles Bronson, Bruce Willis y Tarantino, estas formas de actuar están asumidas, son esperadas, son despachadas sin mucha autoreflexión.

En España por lo menos tenemos la dignidad de reconocer la incomodidad de este tipo de acciones, pero no sé si es más por una mezcla de vergüenza por lo mortadelo-filemonesco de lo que supuso el GAL, por no reconocerlas abiertamente como lo hacen sin reparos los británicos o americanos, o por las dudas morales que dejan.  

Justicia vs Eficiencia

La Democracia se extendió por el mundo durante el siglo XX. Es el sistema político predominante en Europa, América y Oceanía, está bien representado en África y Ásia.

Si se ha extendido durante este tiempo no es tanto por su “justicia”, por los valores que defiende, sino por su eficiencia. La democracia promueve la estabilidad a través del consenso que promueve, la estabilidad favorece el crecimiento económico, y así, todo el mundo feliz.

Hasta que llegue otro sistema más eficiente.

La mayor amenaza para los sistemas democráticos hoy en día es la eficiencia de China. La “justicia” no esté entre sus prioridades aunque es innegable el desarrollo de índices de desarrollo humano, como la esperanza de vida o la educación, se han incrementado notablemente durante las últimas décadas, pero ha sido más un efecto colateral o necesario para otros objetivos que un objetivo en sí mismo.

Pero su capacidad económica es inmensa, derivada de su gran población, la estabilidad que proporciona una dictadura asumida por gran parte de la población, y las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías: por una parte ofrecen posibilidades de crecimiento vertiginoso, por otra parte ofrecen posibilidades de control de la población que no eran ni soñadas por los dirigentes de generaciones anteriores.

Que la potencia económica mundial sea una dictadura sin escrúpulos no puede ser bueno, con economías emergentes en África, en Asia, con grandes países con democracias más frágiles, como Brasil, Rusia, India… Porque si la conclusión es que lo de la “democracia” no es una condición necesaria para el desarrollo de un país… Pues eso, que el futuro no pinta nada bien.

Matar a Hitler

¿Cómo es posible que 70 millones de personas voten a un impresentable?

Esos millones de personas no votan a favor de Trump, votan en contra de una realidad que no les gusta, desconfían de los políticos tradicionales, del “sistema”, eligen entre “susto o muerte”.

El 50% que prefiere a alguien como Trump busca conceptos simples, directos, claros, que expliquen la realidad en cuatro palabras, no están para elaboradas disquisiciones o sesudos análisis.

La realidad no es simple, no puede ser explicada con cuatro palabras, pero más de medio siglo de comunicación audiovisual que ha convertido la concreción y la simplicidad en un arte, ha transformado la capacidad de digerir mensajes a toda una generación.

En las películas hay buenos y malos, las cosas encuentran un final, tienen sentido, encajan. La coherencia de las historias es como un dulce para nuestro entendimiento. Es todo mucho más sencillo…

Un ejemplo paradigmático es el de un director que me gusta mucho: Tarantino. Los argumentos de sus películas eligen casi siempre unos malos indiscutibles en los que descargar su violencia: vampiros, racistas, nazis, delincuentes sin escrúpulos… ¿Quién puede estar en desacuerdo con desahogar tus instintos más violentos contra Hitler, Charles Manson o un chupasangre?

Tantas y tantas películas de acción, tantos anuncios que simplifican en 20 segundos un mensaje fantástico, las historias de Disney… Bombardeados desde pequeños con mensajes simplones, fáciles de digerir, ¿qué esperamos? ¿Que la mayor parte de la gente esté para sesudos análisis?

70 millones de votos para Trump indican que no.

Polaridades

Los imanes tiene un polo negativo y otro positivo, cosas de la física, no me preguntes por qué, pero los tienen.

Y lo mismo parece suceder con las sociedades: tienen polos, extremos diferentes. Siempre han estado ahí, da la impresión que las nuevas tecnologías los hacen más visibles y más extremos.

Las últimas elecciones de Estados Unidos han mostrado una vez más lo polarizada que está esa sociedad. Ciudades contra el campo, trabajadores de cuello azul contra trabajadores de cuello blanco, estados de las costas contra los square states.

Y la polarización, extrañamente, es cercana al 50%, otra vez.

Retrocesos

Hace años, estudiando la asignatura de “Introducción a la Ciencia Política”, aprendí que la Democracia no es un sistema político que necesita de un contexto social que le ayude a arraigar.

Por ejemplo, es necesario que exista prensa libre e independiente, de tal forma que las personas puedan tener acceso a información relevante y no censurada.

También es necesario que las personas tengan cierto nivel de educación, lo que ayuda a que sean menos manipulables. En un caso extremo, pensemos en una sociedad de analfabetos y podemos suponer lo expuesta que estaría esa sociedad si sus habitantes no son capaces de leer por sí mismos lo que sucede en el mundo que les rodea.

Habían otros factores que ahora no termino de recordar, relacionados con la “cultura democrática”, esto es, la aceptación de los principios democráticos, que la mayor parte de la gente participe en las elecciones, el respeto a los puntos de vista contrarios al tuyo…

Cuando analizas las sociedades actuales ante el impacto de las nuevas tecnologías, la sensación es que la calidad de la democracia está bajando. La polarización que se está generando, el crecimiento del populismo, afecta al concepto de prensa libre e independiente, porque diferentes medios vociferando opiniones diferentes no favorece el consumo de información de calidad entre la población.

Por otra parte, no tenemos analfabetos en nuestra sociedad, pero en una sociedad polarizada el no ser capaz de escuchar opiniones diferentes a las tuyas, de dedicar un tiempo a tratar de entender otras posturas, es el equivalente a ser un analfabeto de lo que no te gusta.

En definitiva, la cultura política, la cultura democrática, parece haber retrocedido. 

42%

Donald Trump, según los sondeos, un 42% de los votantes americanos aprueban su mandato. Un 42%…

A pesar de que las encuestas dan un 80% de probabilidades a Biden de ganar las elecciones, si un 42% de la población aprueba la gestión de Donald Trump… Me temo que todavía ese monigote, que parece la parodia de la parodia que hace Alec Baldwin de él en Saturday Night Live, puede ganar otra vez.

Fuerzas contrapuestas

La península Ibérica y la Isla de Gran Bretaña tienen en común el contar con un territorio con una frontera natural muy clara, el mar. Esta frontera natural invita a la unificación de los pueblos que viven en estos territorios, un proceso sangriento que dura siglos pero que tarde o temprano sucede, aunque se de forma temporal.

En el caso de la península Ibérica, que tiene una frontera “natural” más, los Pirineos, la total unidad de todos los pueblos bajo un mismo jefe sólo sucedió durante 80 años entre los siglos XVI y XVII. Cuando esto sucedía en Gran Bretaña todavía el reino de Escocia era independiente.

En ambos casos esta tendencia a la unificación es contestada y hoy en día ambos territorios tienen movimientos de independencia en Escocia, Cataluña y Euskadi.

Fuerzas que se mueven en diferentes direcciones, el equilibrio es solo una ilusión momentánea en el transcurso de la Historia.

Kamala Harris, susto o muerte

 Es deprimente ver qué personas llegan a los puestos políticos relevantes en todos los países. Boris Johnson, Donald Trump, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias… Con todo el respeto que merecen las personas de cierta edad, que el candidato a arrebatarle la presidencia a Trump sea Biden, una persona de 77 años, que tendría 81 al acabar su mandato si lo ganara, es un síntoma de lo enrevesada que es la vida política.

Anoche fue el debate entre los vicepresidentes y tan solo he visto unas pocas imágenes de Kamala Harris hablando en el debate, unas imágenes seleccionadas por las noticias de la BBC, y lo poco que he visto ha sido decepcionante. Que si el pueblo americano esto, que si el pueblo americano lo otro. Tufillo populista y vacío, decepcionante para una candidata ilusionante, que probablemente acabará siendo presidenta de Estados Unidos.

Pero llegará a Presidenta más por la operación de marketing que supone seleccionar a una mujer de color que por la fuerza de sus ideas, de su capacidad de gestión, de su valía como político.

Quiero que gane Biden, pero es una elección entre susto y muerte. Qué decepcionante que es todo esto…

Conservar vs Cambiar

¿Por qué algunos temas se polarizan políticamente cuando da la impresión de que no deberían estar en el eje de la izquierda-derecha?

Las políticas sobre el Cambio Climático no tienen en principio un ángulo claramente político, pero, resumiendo mucho, encontraremos más negacionistas en la derecha y más enfervorizados creyentes en la izquierda.

Supongo que la razón está en que lado del concepto “conservador” una persona esté. Si tiendes a ser más conservador, tu tendencia is a “conservar el status quo”, un no me toques lo que ya existe que me pongo nervioso, si tiendes a ser menos conservador tienes una actitud de “cambiemos lo que existe”, un no pensar demasiado en las consecuencias.

Pero, claro, el concepto de “conservador” cambia en función de las circunstancias. No he buscado información al respecto, pero sería interesante ver si en los países comunistas que quedan los que apoyan medidas más directas para evitar el cambio climático son las personas “de derechas”, las que desafían el status quo.