Escribir es viajar en el tiempo: mandar mensajes al futuro para no olvidarte de quién fuiste.
Memoria
El Padrino con otro reparto, gracias a la IA. Suena divertido. También da un poco de miedo.
Unos días después de pasear por mi pueblo, la DANA lo arrasó. Con bullicio o con barro, Benetússer sigue siendo mi pueblo.
Volver al pueblo donde crecí y no reconocer a nadie. A mi pueblo también le han ido cambiando las maderas. Y a mí.
Delantero, de los torpes, y con mucho banquillo. Más de 35 años después, ¿me reconozco en esa foto?
Con los años uno se da cuenta de que el tiempo huye y no vuelve. Tempus fugit. Toca hacer la lista de propósitos.
Cada pocos meses olvido lo mal que lo paso en IKEA. Y vuelvo. Me cago en Darwin.
Un par de vermús y unas olivas en un bar cutre. Hay amigos que te enseñan a ver lo que antes no veías.
Crecí leyendo sobre las misiones Apolo. Ahora Artemis vuelve a la Luna y me devuelve a la infancia.
Mi viejo amigo perdió veinte años de memoria y solo me recordaba a mí. Al verle descubrí que yo también había olvidado algo.
Con el móvil puedo recorrer años de mi vida en fotos. Hasta 2004. Antes de eso, mis recuerdos están en cajas en casa de mis padres.
Te despiertas en una cama que no recuerdas. En el ordenador, un vídeo en el que tú mismo te explicas qué ha pasado.
Un amigo del que no sé nada desde hace veinte años me llama para rememorar viejos tiempos. Solo hay un problema.
Lápidas erosionadas, historias olvidadas. Quizá nosotros solo somos los huéspedes de las historias.
Kundera y el momento en que uno comprende que las grandes emociones ya solo están en el pasado.
No soy bueno frente al portero, pero encontrar el pase que nadie había visto me devuelve a la infancia.
La memoria no es una película francesa de los 70: es un tráiler vertiginoso de 20 segundos.
El mejor gol que recuerdo no lo vi: lo escuché por la radio, en la cocina, con mi padre y mi hermano.
Un libro que una amiga me regaló hace casi un cuarto de siglo me ha devuelto a mí mismo.
Un gesto coqueto en una piscina devuelve la juventud a una mujer mayor. El tiempo es cruel, pero hay que rebelarse.