Un par de vermús y unas olivas en un bar cutre. Hay amigos que te enseñan a ver lo que antes no veías.
Autor: Sergio Rozalén
No soy un gran lector de poesía. Lo intento, pero lo mío son los versos claros de Lichis y El Kanka.
Si la política ya es espectáculo, que pongan risas enlatadas a los discursos. Así sabremos cuándo reírnos.
Un proceso sanguinario que produce mariposas, leopardos y seres humanos. Beneficioso, claro, para los que sobrevivimos.
Crecí leyendo sobre las misiones Apolo. Ahora Artemis vuelve a la Luna y me devuelve a la infancia.
Jeff Bezos en un extremo, miles de trabajadores con salario mínimo en el otro. Todo dentro del mismo engranaje.
De madrugada, en el aeropuerto de Bangkok, todo parecía fácil. No sé cómo la liamos tanto fuera de esos lugares.
Los pequeños gestos encauzan tu día y el de quienes te rodean. Efectos mariposa de andar por casa.
Hace un siglo el problema eran las boñigas de caballo. Hoy, los patinetes en la acera. Las ciudades siguen cambiando.
Los mejores libros son los que cuentan lo que ya sabías, decía Orwell. Cuando leemos, queremos encontrarnos.
Rumiantes que luchan con los cuernos en ángulo para no hacerse daño. Orwell, 1984, y una actualidad estremecedora.
La rutina tiene mala fama, pero es la que da la calma necesaria para tejer palabras. Bienvenida de vuelta.
Cada mañana, en el metro, un bebé con cara de ángel me mira con odio. No sé por qué. Ya no lo soporto.
Un algoritmo que acierta cuánto durará cada pareja. El problema es que las parejas felices no son buenos clientes.
Según Matthew Syed, el futuro depende de la diversidad. Basta pasear por cualquier ciudad para tener esperanza.
La ciencia necesita probar lo que dice. La pseudociencia y las conspiraciones, no. Eso es competencia desleal.
Napoleón conquista Rusia, Aníbal arrasa Roma, los soviéticos llegan a la Luna. La Historia pudo ser muy distinta.
Un hombre pelea con una puerta automática que no entiende. ¿Cuántas puertas así nos encontramos todos a diario?
Arriba es bueno, abajo es triste, lo cálido es amable. Y si estás bajo, muerde un lápiz.
Nos han contado que somos egoístas por naturaleza. La historia humana dice más bien lo contrario: cooperamos.