El mundo cambia a base de hostias: duelen, pero espabilan. Lástima de los muertos por el camino.
Autor: Sergio Rozalén
Gilead parecía ciencia ficción hasta que el Supremo de EE. UU. empezó a hablar de anular el aborto.
Te levantas, te duchas, te haces el café… y cuando vas a ponerte las gafas, te falta una oreja.
¿Y si la ONU dejara de girar en torno a las naciones? La idea es buena. Las siglas, no tanto.
El mismo optimismo tozudo que nos hizo perseguir gacelas durante horas podría estar detrás de las crisis financieras.
Una visita guiada a un supermercado convertido en museo, donde nadie entiende cómo vivíamos.
El espía que inventó a James Bond también escribió un cuento infantil sobre un coche volador.
Newton podía calcular el movimiento de las estrellas, pero no la locura de los hombres. Nosotros tampoco.
Como en Hollywood, quizá la historia tenía otros actores para los papeles de dictador. Por desgracia, estos los clavaron.
Un entierro por compromiso, una lápida con tu nombre y dos sepultureros que saben más de lo que dicen.
Un circo del siglo XIX ayudó a construir la identidad nacional de Estados Unidos. Y su ritual del himno.
Buscaba la fuente de la eterna juventud y encontró La Florida. Y una flecha envenenada.
«Le comunico que hemos sido contratados para insultarle». Y el servicio empieza ahora.
Si un día nos confesamos con un casco de realidad virtual, ¿quién guardará nuestros secretos?
Los tests caseros de la pandemia podrían salvar más vidas de las que se perdieron. Si se aprovechan.
Hay plantas que extraen oro y zinc del suelo sin violencia. Quizá un día aprendamos de ellas.
Kundera mete en su novela un personaje que no influye en nada. Precisamente por eso le gusta.
Kundera y el momento en que uno comprende que las grandes emociones ya solo están en el pasado.
Rimbaud cambió la pluma por las armas. Quizá solo cambió unas armas por otras.
No soy bueno frente al portero, pero encontrar el pase que nadie había visto me devuelve a la infancia.