Las posibilidades de lo insignificante

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La parte sexta de «La Inmortalidad» de Milan Kundera, se centra en un personaje, Rubens, que es en principio accesorio a la historia, como el propio Kundera, que participa como un personaje de la novela, explica en un capítulo previo: «Una novela no debería ser como una carrera de bicicletas, sino más bien una comida con muchos platos. Estoy deseando ponerme a escribir la parte 6 del libro. Un personaje completamente nuevo entrará en la novela. Y al final de esta parte desaparecerá sin rastro. No tiene ningún efecto en la historia. Esto es lo que precisamente me gusta sobre él. La parte 6 será una novela dentro de una novela, y la historia erótica más triste que haya escrito«.

Kundera juega con el concepto de «inmortalidad», los gestos y hechos que perduran en el tiempo, los que realmente son inmortales, en contraposición a sus opuestos, los hechos y personajes triviales, accesorios, irrelevantes. Pero como el mismo Kundera explica en otra parte del libro (sexta parte, capítulo 14), «cualquier acontecimiento, aun el más insignificante, esconde dentro de sí la posibilidad de llegar a ser antes o después la cuasa de otros acontecimientos y convertirse así en una historia o una aventura«.