La mayoría de los debates no son para convencer, sino para ver quién mea más lejos.
Autor: Sergio Rozalén
La realidad como un enrevesado culebrón de capítulos infinitos, y los periodistas convertidos en guionistas.
Cada vez que escaneas un código QR estás tocando, sin saberlo, un tablero de Go de hace milenios.
Tenemos satélites y análisis de ADN, pero seguimos tocando madera. La racionalidad es una máscara.
¿Tener la propiedad de una sucesión de palabras? Suena a algo así como poseer el viento.
Si un algoritmo sabe en marzo lo que regalarás en Navidad, quizá tu libertad de criterio sea más bien un espejismo.
Hace unos siglos me habrían quemado por mi trabajo: predecir el futuro. Ahora uso Python en vez de hígados de pajarito.
Un labrador obediente, un amo orgulloso y una pequeña mentira sobre el origen del perro.
Hace 200.000 años un funcionario galáctico se saltó el protocolo con unos homínidos muy monos. Somos su estropicio.
Una amenaza pronunciada por desesperada bravuconería puede atravesar veinte años y cambiar el destino de un clan.
La memoria no es una película francesa de los 70: es un tráiler vertiginoso de 20 segundos.
El mejor gol que recuerdo no lo vi: lo escuché por la radio, en la cocina, con mi padre y mi hermano.
Un libro que una amiga me regaló hace casi un cuarto de siglo me ha devuelto a mí mismo.
No es que seamos los más inteligentes del Universo: es que somos los menos tontos.
En cada cruce dejamos atrás otros yos. Al final, lo único que nos queda es el camino que hemos andado.
¿Cuánto tiempo puede sostenerse una realidad oficial cuando el embargo empieza a notarse en la calle?
Hay que atacarles donde más les duele: a partir de ahora, Ensaladilla Ucraniana.
¿Cuántas realidades siguen invisibles solo porque todavía no tienen nombre?
Imagina vivir sin espejos y verte la cara por primera vez a los cuarenta. Kundera lo resume: tu rostro no eres tú.
Frente a fronteras inventadas y conflictos innecesarios, nada como mirar animales rarísimos para recordar lo poco que somos.