Hace 8 millones de años un grupo de primates dijo «nosotros nos vamos por este lado». Desde entonces, la hemos liado parda.
Humor
Diez personas en una terraza, cada una con su móvil, escuchando a Mozart o leyendo a Galdós a través del aire. Es magia, digo.
«El nuevo novio de mi ex es más guapo, más inteligente, más divertido…». Una cerveza en una terraza y una conversación que se desmadra.
Un chantaje lleva a otro, y este a otro más, hasta que el dinero da la vuelta completa. Las cuentas, al final, salen raras.
Llegué tarde al velatorio y el muerto aún no había llegado. Quien sí estaba era un señor con bigote al que nunca he podido olvidar.
Les damos de comer, los sacamos a pasear, los llevamos al veterinario. Seamos sinceros: los verdaderos amos son ellos.
Ella habla de Platón y del conflicto entre las ideas perfectas y la realidad. Él solo quiere saber si queda mayonesa.
El mismo lenguaje sirve para la poesía cósmica de Carl Sagan y para los 13 millones de naves de Carlos Jesús. Lo siento, no volverá a ocurrir.
«Un barco está más seguro en el puerto, pero no es para eso para lo que fue construido». Dicho en una cárcel, suena raro.
Esta mañana he girado una esquina y la calle Legazpi ya no estaba. En su lugar, una calle alemana de los años veinte.
«Verde que te quiero verde, verde viento, verdes ranas…». Detrás de cada obra maestra hay un amigo que dijo «dale otra vuelta».
Mapa en mano, te pasas una calle, los niños asustados detrás… Google Maps habrá salvado más parejas que muchos terapeutas.
Una IA que sabe de tus temas favoritos, usa el tono justo y te cuenta los chistes que más gracia te hacen. ¿Quién querrá hablar con humanos?
Dos reptilianos de los Illuminati se toman una copa en un bar de Nueva York. Uno sospecha que hay alguien que los controla a ellos.
Happy, la elefanta del Bronx, se reconoce en el espejo. Yo, a mi edad, ya no. Igual pido que me reconozcan como elefanta.
¿Cuánto vale este cuerpo serrano? Las aseguradoras, esos cupidos incomprendidos que ponen ceros al cariño.
De los romanos a esta parte, ¿y si los verdaderos reyes del mambo siempre fueron los fontaneros?
Ellos cruzaron el Pacífico en canoa leyendo nubes y olas; nosotros ponemos el GPS para ir al súper.
Las injurias no fosilizan bien, pero alguien tuvo que soltar el primer «¡Gilipollas!» de la historia.
Quizá la batalla eterna entre el bien y el mal sea en realidad una batalla entre tontos y «enteraos».