Segundo finalista del IX CERTAMEN DE MICRORRELATOS VILLA DE NAMBROCA.
El escritor rebuscó entre sus papeles.
-Juraría que la tenía por aquí…
Buscaba esa idea que tuvo un día, que acabó en algún cajón olvidado.
–Aquí está– murmuró al encontrarla en una carpeta descolorida.
Pero el relato no estaba por la labor.
-¡Ahora me buscas! ¡Ahora que tu mente vacía necesita de ideas!
El escritor trató de calmarlo.
-No te olvidé, es que te dejé reposar, madurar, para que tus personajes tomaran cuerpo…
El relato se cruzó de brazos.
-¡Pamplinas! Te has quedado sin ideas, es tu desesperación la que te empujó a encontrarme…
El escritor le susurró:
-Que no. Mira, juntos vamos a recorrer tus palabras, revisar tus conflictos, descubrir nuevos giros
inesperados…
La historia sonrió. El escritor siguió acunándola, y de aquella crisálida emergió una bella mariposa.