– ¿A qué fanático apoyas?
– ¿Tengo que apoyar a uno?
– Sí, tienes que decidirte por uno.
– Pero no quiero. Gritan tanto que no sé que están diciendo.
– Da igual. Elige un bando, uno de ellos tiene razón. Tiene que tenerla, ¿no?
– ¿Tú crees? Pues a mí me parece que los dos están equivocados…