Nicolás Maquiavelo (1469-1527) era unos años más joven que Leoardo Da Vinci (1452-1519). Ambos habían nacido en la República de Florencia y estuvieron al servicio de César Borgia.
Según dicen Maquiavelo y Da Vinci mantuvieron largas conversaciones cuando coincidieron entre 1502 y 1504 . Qué pena que aquellas palabras se hayan perdido en el tiempo, que no hubiera habido un escribano escondido tomando nota de lo que hablaron. Aunque sí quedó constancia de uno de los temas que elucubraron: un plan para alterar el cauce del río Arno.

La idea «maquiavelica» de Maquiavelo y Leonardo era la de abrir una via al mar para Florencia en una zona que no fuera controlada por Pisa, ciudad rival que no se dejaba conquistar. A pesar de las reticencias de muchos, que consideraban que lo de desviar las aguas era jugar a ser Moisés, el proyecto se inició con el plan detallado de Leonardo, que fue alterado por el ingeniero hidráulico que fue contratado para ejecutarlo. Este ambicioso projecto acabó en desastre en 1504, con una tormenta que destruyó las zanjas y dejó 80 muertos.
Hasta los personajes más legendarios son capaces de fracasar a lo grande y, a pesar de todo, dejar huella en la historia. Así que mejor seamos benévolos con nosotros mismos con nuestros pequeños fracasos.