¿Vergüenza? No, delito

Las participaciones preferentes son productos financieros que los bancos y cajas de España vendieron alegremente durante los últimos años como si fueran altamente seguros. Una especie de engendro camino entre las acciones y los depósitos a plazo sin garantías del Estado. Son instrumentos complejos que hay que vender y comprar con conocimiento, pero los colocaron a diestro y siniestro, con medias verdades (por no decir mentiras), obviando la letra pequeña, a personas que pensaban que metían sus ahorros en un plazo fijo con un nombre raro. Una auténtica vergüenza que ha hecho perder mucho dinero a miles de españoles. La gota que ha colmado el vaso de mi cabreo es leer en El País que a una de estas cajas le han encontrado contratos firmados con el dedo, porque la persona en cuestión era analfabeta.

Esto no es una vergüenza, es un delito y tienen que rodar cabezas.