Murcia, USA

Ullysses S. Grant, ese pedazo de general norteamericano, que con las glorias de sus victorias durante la Guerra de Secesión se convirtió en presidente de los Estados Unidos.


El culo lo tenía pelao de tantas batallas, de tantos trajemanejes políticos, de lidiar hasta con su suegra, que menuda tenía que ser. Pero la cara que debió poner cuando le llegó una petición del Gobierno del Cantón de Cartagena (o Cantón Murciano) pidiendo su ingreso en la Unión tuvo que ser buena. Con dos cojones.

El tío hasta lo llegó a valorar, según parece, pero no dió tiempo a responderles, porque los bravos revolucionarios cayeron a los pocos meses ante el empuje del ejercito “centralista” español.

Fue durante la convulsa Primera República Española (1873-74), una sublevación que pretendía una Republica Federalista para España, con cantones independientes al estilo Suizo. Tan ansiosos estaban por conseguirla que no esperaron a que el parlamento recién elegido desarrollara la idea y se pusieron a fundar cantones independientes. 


Una época realmente complicada. “Señores, ya no aguanto más. Voy a serles franco: estoy hasta los cojones de todos nosotros“, se ve que dijo Estalisnao Figueras, el primer Presidente, al dimitir en su último Consejo de Ministros. Y lo dijo en catalán, que el tío era de Barcelona.