No conocía el caso del psicópata británico Peter William Sutcliffe hasta que vi la semana pasada la serie «The Long Shadow«, en la que se relata, desde el punto de vista policial, la búsqueda de este asesino que mató a al menos 13 mujeres entre 1975 y 1980.
En una época de incluso mayores prejuicios a los de ahora, y en la que los ordenadores todavía no existían en las comisarías, cazar a un asesino no era tarea fácil, el cuerpo policial responsable de la captura de este psicópata sufrió de una sobrecarga de información que lo convirtió en increíblemente ineficiente. Además, la serie muestra un tipo de error que se repite en cualquier época y en cualquier lugar: el de un liderazgo torpe y miope, un liderazgo impuesto, presuntuoso, egocéntrico, obcecado en sus propios planteamientos, inflexible y sordo a las nuevas evidencias, que no son tenidas en cuenta porque contradicen sus posiciones originales.
Un mal liderazgo puede retrasar la captura de psicópatas, puede también generar caos en las empresas o en la política. Ejemplos de mal liderazgo los podemos encontrar por todas partes…