Homo Inercius

Los seres humanos somos pronosticadores natos. Pero no tenemos demasiada “cintura” cuando de adivinar el futuro se trata ya que nos basamos en único sistema, la inercia. Si las cosas van bien pensamos que van a seguir yendo bien, si van mal pensamos que van a seguir yendo mal.

Esto, aplicado a la economía, contribuye a la generación de burbujas cuando toca crecer y al agravamiento de las crisis cuando las cosas van mal.
Un sistema económico que no ponga trabas a las “emociones” de los agentes está condenado a reproducir las crisis cada cierto tiempo.