Cyborgs

El Capitán Garfio, de alguna forma, era un cyborg, digamos, analógico. Su mano amputada es reemplazada por un artilugio que trata de imitar algunas de las funciones de su difunto miembro. 
Yo, con mis lentillas y mis gafas, también corrijo las deficiencias de unos ojos que me lo habrían hecho pasar mal hace unos miles de años cazando gacelas.
Pero, cyborgs, lo que se dice cyborgs, humanos con implantes tecnológicos en sus cuerpos, lo vamos a empezar a ver desde ahora. Ciegos que se implantan cachibaches para ver, exoesqueletos que permitan andar a los que no pueden, o artilugios auditivos que traducen en sonidos los colores para aquellos que ven en blanco y negro.
Esto último es lo que tiene implantado Neil Harbinsson un británico-catalán de ancestros nórdicos que vive en Mataró. Un implante en la nuca, una cámara colgando sobre su frente, las frecuencias de los colores correlacionadas con las notas musicales. El rojo es la nota Fa, el azul el Do.