La "increíble" historia de los Mormones

Un tal Joseph Smith se autoproclamó profeta, portador del verdadero mensaje de Dios que le fue transmitido por el Angel Moroni al traducir dos piedras, la Urim y la Thummim, con escrituras en Egipcio antiguo en ellas, allá por los comienzos del siglo XIX en el estado de Nueva York (se ve que el colega leyó las palabras traducidas metiendo su cara dentro de su sombrero). Sus seguidores, los mormones, creen que el Jardín del Edén estuvo en… Missouri, que les quedaba mucho más a mano.


Planteamientos ridículos, no sólo para ateos irredentos como yo, sino para muchos “cristianos normales”, a pesar de que estos mismos “cristianos normales” crean en cosas absurdas, como que el Edén  estuvo entre el Tigris y el Eufrates, en serpientes que invitan a comer manzanas, en comida que cae del cielo, en vírgenes eternas, en santísimas trinidades y demás.