El súper

A veces pienso en como se sentiría una persona de la antigüedad que, gracias a una maquina del tiempo, visitara nuestra época. Me imagino a Socrates sentado conmigo en el coche, aterrado, viendo como nos desplazamos a una velocidad endiablada a través de un camino infestado de otros “carros magicos”, algunos de los cuales vienen en sentido contrario. O un general romano admirado de los edificios de distintas alturas, o a Goya flipando con la fotografía, o a Leonardo embobado en el aeropuerto, viendo como despegan y aterrizan los aviones. O una persona normal, ni general, ni científico, ni pintor, entrando en un supermercado, repleto de alimentos, muchos de los cuales no habría visto en su vida: patatas, tomates,
Todos ellos pensarían que vivimos en un mundo increíble, con tanta abundancia que la felicidad y el buen rollo entre nosotros tenia que ser algo inevitable.

Publicado por

Sergio Rozalén

En los ratos libres intento escribir lo que se me pasa por la cabeza. Pido disculpas de antemano.

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